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La vita è più bella cosi

No parecería la gran cosa pero si me hubiese dejado ir por mis propios pensamientos creo que el resultado hubiese sido otro. Entras en un tipo de contrato con la gente para recibir un tratamiento y resulta que sale otra cosa. Mis pensamientos siempre tienden a pensar mal. A que el mundo está en mi contra, pero está vez decidí hacer caso omiso del tren ese que me lava el coco alias *mis pensamientos*. Tome las cosas como fueron, o quizá recurrí a mis derechos como comensal y salí de ahí aceptando la interpretación de los hechos como el dueño del restaurante los interpretó y con dinero devuelto, proseguí mi día sin el mayor drama más allá del shock interno que yo solo vivía.

Y es que si uno recurre a los hechos y los acontecimientos otra situación fuese diferente. Quizá el tono de la anécdota del acontecer estuviere llena de emociones. Tenía quizá el as bajo la manga pero igual me hice de otra estrategia y ya. Salí del restaurante y me cubrió la luz del día con su grisáceo blanquísimo que golpea sin peidad alguna la mayoría de las horas del día por estos lares y el encuentro con los ciudadanos del pueblo se aproximó, hola aquí, saludos allá, y eso. Vi gente corriendo tras los Pokémon Go! y yo caminé aún con sentimientos encontrados sobre lo que pasó.

He ahí la problemática de mis problemas, conjugarlos con sentimientos. Está vez, como muchas otras, no dejé que corrieran sin tomarlos por los cuernos, yo era quién mandaba. Pretendí ser alguien al que poco conozco y con una sonrisa a medias y la vista cabizbaja acepté la versión ofrecida. Estoy consciente de que puse a la chica que me atendía en defensiva, ella se quería defender de lo acontecido, había pasado mucho tiempo desde que había puesto la orden y como que no había excusa de mi presencia en la caja. solo me remití a reclamar que ya era tarde, tenía que regresar al trabajo. Mentiras blancas, little white lies if you will.

Al llegar a la tienda para comprar mis víveres procedí a la vida consuetudinaria. No sin sus consecuencias, claro. Las tiendas de vivíres son un espejo de lo que ocurre dentro de las casas de otros. Uno ve el tipo de personas que deambulan los pasillos de los productos que se venden y sus consumidores de una manera muy íntima, uno ve quizá demasiado. En esta era que es la nuestra del año corriente de nuestro señor 2016 el ideal es abstenerse de la obesidad o la gordura, y al ver a los susodichos en estados físicos contrarios a la idea del cuidado del cuerpo de uno los prejuicios no se hacen esperar o más bien están al acecho para hostigar el ‘descuidado’ de la persona. Si uno la libra puede uno alejarse de ese tipo de aprensión social pero igual pasa uno a la ropa de las personas, no que uno vaya bien vestido en un pueblo como este o que existan convenciones de cómo debe de andar uno vestido en la vida diaria pero si la ropa no combina o hace mucho alarde, eso es mucho más difícil de hacer a un lado porque las connotaciones son caballos sin riendas. La imaginación le hace a uno jugadas feitas.

Y es que llevar chanclas blancas y tener una altura de 2 metros y con abrigo beige rompe con demasiadas convenciones no escritas para mí. Y es que uno piensa lo peor de ese atuendo tan público. ¿Qué pasa en la vida de ese ser que sale así para ser visto por otros? aquí lo escalofriante solo me ocurre a mí, eso quiero pensar. Acá la convención no escrita es que no no debe de juzgar a otros más allá de su ser o persona, que huela feo, lleve ropa sin combinar o estar gordo no debería de importar. Pero las chanclas blancas me sacaron un poco de onda, y hasta el escribir no sé de dónde sacó los ánimos para poder salir de compras así.

repatriāre

Siempre que voy a Tijuana me dan ganas de retornar justo al regresar a Suecia. Hay una especie de energía que me dice, ¡manda todo a la chingada y regresate! Ah, la cobardía, mi fiel amiga y santa patrona de los expatriados hechos por otros lares y a mi edad, dejar todo ya no es una opción, es una ilusión que bien debería uno guardar a boca cerrada y dejarla pudrirse en un rincón de  penuria para luego aborrecer todo lo que uno no hizo en la vida mientras uno podía. Igual, esa ilusión vive sus últimos segundos, uno respira y añora con un chingo de ganas y los suspiros son como los últimos aires de lo que pudo haber sido o podrá ser, ese entrañable espacio liminal del presente que urde una gama de sueños imposibles si es que uno le da rienda suelta a lo pendejo, como dirían con soez mi gente de allá.

Nunca falta la calculación de esa entrañable circunstancia en mi vida. ¿Y si regreso? ¿Cómo empezar de nuevo, sin casa, y si acaso, con poco dinero en el banco, qué haría? ¿Podría encontrar trabajo en lo que hago? ¿Cómo le haría? Sé que todo es un sueño efímero, que desvanece al paso de las horas, cuando Suecia y sus lluvias, y su viento, y su frío o noche, caen o soplan o corren como escurre el agua a la alcantarilla. Pronto regresaré a la labor del diario devenir y  la labor para pagar las deudas y durante el proceso, ayudar o dizque ayudar a mejorar a otros.

Al escribir estas letras uno nota la agria emoción que destilan los pensamientos al solo saber que no es un viaje que esta próximo en acontecerse o si algún día lo estará, ora sí, de plano, en planeación alguna, ¿haré las maletas algún día para en verdad regresar a Tijuana? es ahí donde la amargura toma espació como agua que queda estancada, ese es el plan, o no lo es, pero la amargura se asienta por unos segundos, la dejo, pero no dejo tampoco que dure. Y es que hay que dejar que la escoba del tiempo barra el agua y la esparza por otros lados, que el sol seque el agua y se evaporice al aire para que de vuelo a otros pastos en donde haga menos daño.

Hay que vivir con este deseo inmarcesible. Nace, se va, regresa, retorna, se asienta y sale de la boca en lentos suspiros cuando uno está hasta las cachas de todo, harto del acontecer cotidiano o la bruma de la rutina. es parte del expatriado y su anhelos de regresar a lo que fue, como si la máquina del tiempo pudiese detenerse y recoger un pasajero que insiste en vivir en aquellos pasajes, aquellas calles que ya ni están y a veces nunca estuvieron donde debieron de haber estado. Tijuana, ¿quién eres para hacerme este llamado tan fútil? Es Tijuana, la que fue y era y nunca es ya y si será, será para otros.

 

influx

Coming back to town always embarrasses me as I am being seen by others. Whether they are acquaintances or strangers, their eyes always make me recoil. I’ve learned to either stare at the ground, turn away or just battle it within. But I see too. So coming back to find myself in the town entails a host of observations as well. I haven’t milled about as I never do eitherways, I  mostly hit the town to buy groceries or go the local liquor store where I am a member on a daily basis. But seeing its people always reaffirms old observations that border on prejudice but some behaviors are more translucent than others, I don’t want to generalize but they do exist. For example, as I walked into my local telephone dealer Telia store I saw across it the local coffee house which is a sordid description for it because its more than that. Since its summer or warm, choose, than there are tables on the sidewalks for those who want to sit outside and enjoy the towns traffic or passing by of the pedestrians. I saw what am sure are second generation Croatians sitting and talking together and surely there isn’t anything wrong with it as I said to myself when I saw a group of Somalians walk in their religious garbs as I peddled towards the middle of the town earlier in the same hour. But it did cause me some sort of sadness that these second generation Croations can’t seem to mingle and adapt themselves to the larger society of their living quarters.

I personally don’t consider myself assimilated in Sweden and am sure that I would hang out with those I shared most with but since I am alone in this town, my sole duty is to observe and document and as weird and strange that might sound yet am also liberated from the obligations that entail pertaining to a particular group of people in a different country. I have no one to give account of what I grieve or bitch or gripe about when I encounter the Other, in this case, the Swede. So as I peddled towards downtown and came across a group of Somalians I was suddenly thinking and wondering about their life choices in a country where they will perennially be the outsider. I wondered why would they still insist in being the way they are in a country diametrically opposed to their own ens. Their garbs surely are an affront to the Swede since they are Muslim so these days the very fact they choose to dress and continue as if they were still back in their country of origin baffled me and baffles me all the time.

It’s no different from Mexicans in the USA I thought to myself. Eventhough there have been many generations some traditions are renewed by the influx of new migrants from México so that we are always reflecting on how we are and these days these very reflections acquire a new force since the internet reinforces those very behaviors which perpetuate them ad infinitum. I also do this to myself as I nick and nod when I see such quirks being exposed by our own kind. I also recall being a radical Xicano and insisting back in the late 90’s that assimilation was assassination.  This brings to mind Richard Rodriguez and his observations about himself as he thought he was being perceived by the Middle Class milieu in which he landed as he moved in the social spheres of the USA. In Hunger of Memory, the observations about his skin color or facial contours are intriguing because he reflects on his ethnic background to deny its very ens through the lens of language.  He is trapped in a language which does not reflect his physical appearance.

One of the things I see in Sweden is exactly the contrary whereby fluency in language entails near acceptance as a legit Swede. Specially the adopted ones seem to embrace their Swedeness effortlessly. But I guess that also makes a country great where people can tolerate each other even though we are so far and wide apart from each other. E Pluribus Unum as presidencial candidate Hillary Clinton saind in the DNC 2016, and yes indeed. Out of many One.

Good thing I stopped myself in my tracks as I observed these group of people because while I griped, I also realized, am no different or my kind in this case, is no different than them.

Jus sanguinis

Víspera del Día de San Juan en Suecia AD 2016: la comezón no se hizo esperar. Me rasqué la piel de mi brazo izquierdo no sin primero corroborar que el verano estaba para quedarse, una mygga me agarró descuidado. Una mygga es un mosquito en sueco. Por lo general, soy muy o bien sensible si es que algo camina por mi cuerpo. Siempre es así, o con la mayoría de los insectos que acaban en mi piel, las puntas de mis pelos o la sensación de los pasos de los insectos, los detecto más pronto que rápido y les ayudó a buscar otros pastos, en la mayoría de los casos, algunos son asquerosos y se me sale lo ninny y los mando a volar con el revés de la mano. De hecho, cada verano me admiro de esa cualidad mía, me da como orgullo descubrir que insecto que termina en mi cuerpo, es detectado. Los mosquitos acá son perezosos. Los ves volar sin ganas a principios de junio muy a sus anchas que hasta se detiene uno para darles paso, o sacudirse uno la idea de lo que representan luego joden el alma en Julio para luego empezar su letargo en Agosto. Así que el hecho de que su genética conlleve saber aterrizar en la piel de un humano sin que este se dé cuenta, ya es mucho decir.

Así que rascarme la piel y ver el granito hinchado es muestra de que fui víctima de la evolución. El mosquito supo caminar o aterrizar sobre mi piel sin ser detectado, quizá es esa parte de la estrategia. Chupó mi sangre y después, todo fue comezón. Un triste llamamiento al lugar del crimen. Ahora solo queda la memoria de lo que fue y la rascazón del presente como burla. Uno se pregunta que es chupar sangre americana por estos lares, o sea, los altiplanicies de Suecia. No es que me sienta el primero, pero, digo, hay caminos que ningún mexicano ha pisado por estos lares y así. Siempre me ha causado risa eso, pensar que la dieta de los mosquitos suecos varia un poco al probar sangre nueva y diferente al de la cual no están acostumbrados. Lo cuál conlleva a la siguiente pregunta: ¿qué le pasa a esa sangre después? Digo, el bicho se llevó algo de mi. Algo que es y fue parte de mi ser. ¿A ‘on fue dar? ¿y para qué? Like a love lost, las respuestas tardan.

tempus vernum

seagWhilst the lot cheer as the spring arrives because its approximation heralds renewal of the land, an end of the cold days, few notice its final days. Traditionally it is the 21st when summer arrives which makes June 20th the last day of Spring. This would make me a late Spring child if you will. Leaving that aside, most people, however, are more hyped about summer than reminiscing about a passing Spring.There is, for example, Walpurgisnacht which is celebrated widely across Europe and other countries judging by Wikipedia or the celebration of Midsummer but not an official end to Spring.

I take joy in observing the small changes these days. I used to notice the arrival of Spring by the arrival of the inland seagulls. They arrive in my neighborhood, or neck of woods, which I took it upon me to use as a sign that Spring was here. Not everybody liked them though, take Astrid Granberg, a Norwegian old lady who before we decided to put new windows that shut all outsides noises decried more than once that the shrieking of the seagulls woke her up too early. This particular year, however, I noticed a pair of seagulls, whose courting am certain I was an  accidental observer to, set up a nest on top of the entrance to my housing complex. I though it was ill advised of the fowls to make a nest on top of a copper roof. I worried somewhat and didn’t think nothing would come of it. The days came and went and a few times as I came back from work the shriek of the seagulls reminded me of their territorial claim as I chained my bike and headed to punch in the numbers to open the door of my building. As one of them (mother? father?)  shrilled to warn me or to scare me, eitherways, I got the message and proceeded to talk to them in a low murmuring voice: yeah, yeah, I know. As the days passed I accepted that they were nesting and nurturing so I avoided looking at them directly because, the shrills. Something was going on. Before I knew it three chicks scurried about the copper roof as they waited to be fed and shortly thereafter I even witnessed their descent from the roof to the ground. I even once accidentally almost killed one I think because as I opened the door one early morning not too many days ago, a chick got caught in my absent-mindedness and if it weren’t for the small shrill the ill-fortunate lad let out I would have not noticed the chicks still weren’t comfortable enough to leave the nest area, or the thereabouts. I later noticed that only two were left and asked what happened to the other. I thought it got ran over but later the culprit seemed more likely to be a cat since I heard the shrilling of two parents once chasing a collared feline. The cat hid under a car to avoid the anger of the pair of seagulls. I’ve no proof the cat did it but it seemed at the time it was the most likely source of the disappearance of the third chick. All I know of them now is that they have moved on since I haven’t gotten a glimpse of them to this very day.

Time lapse of a dandelion

It has always surprised me that there is something white fluttering dandyabout the air in Sweden. Just this morning I was in awe again. The dandelions let themselves be taken away by the early morning mild sirocco winds and the garden was afilled with the flying seeds of the dandelions. A million whishes floating to their destinies or white stuff in the air again, I couldn’t make up my mind. I wanted to take a picture of it all but the time lapse wasn’t in my favor, besides, I don’t have the camera for it eitherways, it’s a futile experiment. So I let my eyes enjoy a tad what was happening as it occurred. Such a delicious idea.

I then went about the chores I knew I had to do: clean, read, finish what I started, as if.

 

rocío

Parece rocío pero no lo es. Casi no se da por estas tierras acaso si alguna vez o quizá si lo sea y yo no estoy acostumbrado a esa variación que más parece como recién lloviznado que rocío. El rocío tiene gracia y presenta una frescura amen de su estética visual, usualmente dando la ilusión de estoicismo al susodicho atrapado por su simpleza y belleza. Mas de las veces el rocío aparece por acá a fines del verano cuando la humedad o el agua que tanto impregna el medio ambiente de este país retorna a reclamar lo suyo, ya sea en forma de lluvia o nieve. Se ve bien cuando, por ejemplo, se aposenta en las redes de las arañas y como cuando los árboles se despojan de sus hojas para preservar más agua. Salía al trabajo y noté toda esta reflexión sobre el césped delante de mi, pesado por el agua cuyas gotas abrazaban los rayos del sol. Fue cuando noté por igual que al pedalear llevaba compañía de una arañita en los cuernos de mi bicicleta y al pensar en mi compañera rumbo al trabajo y lo lindito que se miraba que me espantó porque se tambaleo con el aire de la velocidad, me dio miedo que fuera a parar en mi cuerpo al volar a la merced del aire pero no, las patas del aracnoide fueron fuertes y ella pudo seguir acompañándome en el corto viaje de mi casa a mi escuela, bien agarrada de los cuernos y desdeñando la velocidad siguió hacia donde iba.

No sé si alguien se preocupe por ello. Porque de seguro habremos más de lo que creemos, o sea, gente que se detiene a observar ya sea por casualidad o por costumbre. Por ejemplo, esos días en que llueve y el sol traspasa las nubes lo suficiente como para blanquear los cúmulos pero no tanto como para no dejar caer su carga. Aunque hoy en día ese fenómeno no es fácil de deducir si es natural o intervención humana. Pero llueve. Y miro la rapidez con que las gotas caen, si guardo la imagen un poco logro ver que van en viento en popa. Aprisa. No sé que efecto natural hace que las gotas desciendan más rápido, que, por ejemplo, los conos de nieve. Habrá una explicación de seguro. A mi no me interesa. Solo quiero ver como desciende cada gota. Y no se me deja. Pero es en la multitud de ellas en donde reside la gracia, son demasiadas y juntas como un banco de peces que evitan un predador que logran hacer belleza para el ojo humano.

Quizá eso explique las semillas del diente de león en la telaraña que un arácnido decidió tejer afuera de mi ventana. Quizá por hambre o por naturaleza. No sé. E igual y el viento llega y se despega. Pinche diente de león. Tan fuerte. Lo que no logra despegarse, sin embargo, es la tizne de la ciudad, esa mugre de los gases de los autos o del paso del tren o el humo de las chimeneas que pujan aún humo porque, siempre hay alguien que añora el frío mediante las llamas de la lumbre y a quemar leños se ha dicho. Para no decir de las semillas de un polen que no verá fruto alguno. O las alas de un insecto que producen tristeza por si solas. Las alas de los insectos nos causa nostalgia por los ángeles. Las alas en nosotros nos indican la libertad añorada. Sin embargo, para las patudas, solo son entes deliciosos. Hay todo un repertorio de objetos atrapados en la red, y el viento los mece por igual. y uno se pregunta, que no daría uno para poder distinguir entre la desesperación de librarse y el viento que solo está de paso.

Como cuando la luz del sol penetra las nubes o las nubes dan paso a la luz. Y resplandece a altas horas toda una amalgama de esperanzas.

tempus fugit xviii

Mayo 22 2016. La bolsa de papel en donde echo lo que hay que reciclar es de la tienda donde suelo hacer mis compras. A veces salen defectuosas y se les rompe una manga y se pone de pelos la cosa, pues habrá que abrazar la bolsa para que no se tiren las cosas al suelo. Y yo voy a la larga si es que no bicicleteo a la tienda de víveres del pueblillo. Una de esas desventajas que se acarrea uno porque uno nunca aprendió a manejar carro. En fin, esta mañana decidí ir a reciclar y ahí iba la bolsa conmigo, que no defectuosa para aclarar, y de mi apartamento al sitio de reciclaje no hay muchos pasos pero los suficientes para poder disfrutar de los ruidos del pueblo. Era de mañana y luego domingo. Crucé por el césped y ya se podía oír el canto de un zorzal a todo lo que daba y me imagine que anda en friega buscando pareja aunque dudé si así lo fuese porque se siente ya tarde eso. No había carros y pude cruzar la carretera sin problemas pero no sin percatarme de que las campanas de la iglesia sueca estaban sonando. Seríanse si las 9 ó 10 de la mañana y sabía de antemano porqué sonaban, uno de esos privilegios que se gozan al caminar por estas tierras si es que uno a vivido largo ya por estos lares. Eran campanadas para anunciar la muerte de alguien mejor conocido en español como el doblar de las campanas. El tañer de las campanas será lo último que el pueblo sepa de esta persona porque ya mañana la vida sigue menos para los que sufren la perdida pues. Sonó un buen rato y de repente las campanas sonaron bien fuerte para después dejar el espacio del pueblo a seguir su rutina. El plástico al plástico y el cartón al cartón, las botellas oscuras al de las oscuras y las blancas al de las blancas pero siempre me molesta lo de los corchos de las botellas de vino, nunca sé a dónde van y las tiro en cualquier contenedor no sin sentirme un poco mal de mi acción ilícita. No sé cómo le hacen los que de repente van y dejan un cochinero alrededor de los contenedores. A veces de curiosidad me asomo a mirar qué tiran y si son cosas de reciclaje las tiro donde deben pero no siempre.

El día ya más tarde me ofreció uno de esos lujos que anhelo tanto y desde que le cambiamos las ventanas al inmueble donde vivo no puedo disfrutar de ello. Las ventanas del inmueble se cambiaron hace mucho, dos años o tres, no sé pero recuerdo las viejas. Eran de los 50’s y si lee uno la publicidad de ellas eran lo último porque uno podía hacerlas girar para limpiarlas bien. A los años dejaban pasar todo lo que pasaba afuera y se escuchaba muy bien todo. A la gente, sin embargo, le molestaba que a principios de la primavera las gaviotas de tierra adentro empezaran con su chilladero. Suelen llegar un poco antes de que la nieve se derrita y uno puede observar todo el show del cortejeo cuando se aparean. Suelen ser abusivos con los otros pájaros pero he visto como las zorzas no se dejan. Y gritan o chillan y se escucha como si estuviese la mar cercas. El deleite de escuchar eso es cuando el viento juega con el ramaje de los abedules porque las hojas del abedul son hojas romboidales, alternas y dentadas en el borde y gruesas que ya meciéndose suenan como si la mar estuviere ahí, y las olas acariciando la arena, justo así y yo por esos segundos me siento en casa.

Itinerant rant

En el diario acontecer hablo con muchos suecos y una de esas fascinaciones de las que disfruto es la sensación de que mi étnicidad no importa. Con los suecos, sentirse mexicano no tiene importancia. Para empezar, ni sabrían de lo que estaría hablando. Simplemente no hay referencia a ello así que cuando uno habla con los suecos, ese espejismo del Otro no es tan latente como sería en los EEUU. Quizá se deba a ese esmero del sueco de que todo tiene que ser igual, todo debe compartirse igual, todo debe ser equitativo, así que mientras tú seas tú y yo yo, no hay tos, semos iguales. Mas si hablamos el mismo idioma. El idioma es equitativo porque la naturaleza del sueco es ser corto y al punto, en otras palabras, al business, directo, franco y al punto. Por eso cuando uno habla con ellos uno no siente la étnicidad a flor de piel.

No es que uno nunca se sienta fuera de lugar. Se dan las situaciones en que te das cuenta de que uno no es de aquí. Tengan ustedes por ejemplo las situaciones sociales en que los suecos conviven. Para convivir un rato con ellos fuera del trabajo habrá que seguir una serie de reglas no escritas, tales como saber la hora exacta de tomar café o ser parte de las negociaciones para salir a divertirse, porque creamelo usted  lector incógnito, salir a divertirse implica sortear un llano lleno de obstáculos para que todos puedan concordar con sus agendas. Las negociaciones en sí son ya pauta de risa o chiste entre la comunidad expatriada porque raya en la absurdo ponerse de acuerdo para ponerse borrachos. Y es ahí donde uno que no entiende ese reglamento a seguir como vil burócrata en donde uno pierde oportunidades para convivir con los suecos más allá de su trabajo. Y como dirían en México, el que se mueve no sale en la foto igual en Suecia, el que no forma parte de las negociaciones para salir a divertirse no puede después unirse al grupo. Tendría uno que tener contactos con uno de los integrantes del pre-acuerdo para poder llegarle a la fiesta. De otra manera el grupo del party cierra filas y no hay manera de hacer fiesta con la dignidad bien puesta. Exagero un poco pero por lo general así es. Lo suecos no son de los que si le ven a uno sean proclives a llamarle a uno por su nombre para invitarlo a la juerga.

Y es ahí en donde uno si se siente fuera de lugar, que uno no es parte de la sociedad y que uno, por más que intente nunca lo será. Así que si uno quiere sentirse bien habrá que hacerlo dentro del ámbito del business en donde nada importa siempre y cuando uno haga lo que uno tiene que hacer a la mejor manera de su disposición. O pelar bien el ojo para cuando empiezan las negociaciones de la juerga.

Tempus fugit

No sé si sea así, pero los suecos tienen una manera de dejar el tiempo pasar de la cual no logro acostumbrarme del todo. Anteriormente lo comparaba al tiempo fugaz de un ente como yo que proviene de una gran ciudad. El tiempo en una ciudad fluye de una hora a otra con esa sensación de que todo vuela; acá, sería muy poco decir que el provincialismo de la gente desacelera el tiempo, no es eso, estos no se dedican a desacelerar el tiempo sino más bien a darle un curso ajeno al ajetreo de la ciudad. Acá, los segundos se sienten a flor de piel y hasta parece poder tener el don de detener el tiempo lo bastante como para poder absorber a todo un cosmos. Las conversaciones adquieren ese misticismo cuya una vida de la gran ciudad rara vez otorga y cuando bien lo da adquiere matices místicas. Y para poder comprender al sueco habrá que bajarle hasta que el tiempo se detenga. Yo creo que muchos se exasperarían si en verdad pudiesen platicar con un sueco de provincias. Creo que aquí las llevan de ganar en eso porque el sueco se toma su tiempo para contestar, observar, anotar, oír, ver, reflexionar. Si hay estrés, no me malinterpreten pero la mayoría de las veces así, calmadito, sin prisas, con tiempo.

 

 

La preparatoria sueca II

Hace más de 5 años que escribí sobre el tema de la preparatoria sueca aquí.

Mucho ha cambiado desde aquellos años en que apenas me caía el 20. Aunque seguimos aún, como la mayoría del país, con los llamados 12 programas nacionales divididos entre teóricos y vocacionales. Mi escuela sigue ofreciendo e impartiendo los siguientes programas de 3 años de duración el cuál al final, o acaba uno como aprendiz de alguna vocación o con rumbo a alguna carrera universitaria.  Los específicos a una carrera universitaria son los siguientes: Economía, Estéticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Tecnológico.

Y digo específicos porque los programas vocacionales ofrecen hoy en día cursos extras para que uno pueda adquirir admisión a la universidad si es que uno de repente, se decide por cursar la universidad. Lo usual, para poder cursar la universidad es que aparte del programa vocacional que requiere de 2500 puntos escolares es cursar 300 puntos más, inglés, sueco y ciencias sociales; por igual, son intercambiables o sea, se puede cursar cursos de matemáticas o historia. Un curso, en su mayoría es de 100 puntos y dura un año escolar. Por lo general, los estudiantes cursan de 800 a 900 puntos por año escolar.

Los programas vocacionales que existen en mi escuela son los siguientes: Electricista, Carpintería, Construcción y obras, Servicios asistenciales, Infancia y recreación, tecnológico industrial, Calefacción y fontanería y por último, Programa de Trabajos Manuales (peluquería, florista y diseño textil).

Uno se preguntaría quienes en verdad son hoy por hoy, los verdaderos estudiosos en Suecia. La diferencia yace en un sistema que aún premia a la inteligencia de las “humanidades” ya que para poder entrar a un programa con vistas a estudios superiores los chicos tienen que cursar un programa teórico. Me refiero a que la inteligencia es más apreciada si uno demuestra destreza en poder memorizar, calcular o teorizar sobre aspectos abstractos mientras que labores manuelas no adquieren nunca susodicho status, aunque no todo lo que brilla es oro. Lo digo porque no todos los que entran a los programas teóricos son genios que digamos. Mi experiencia es que no todos los chicos que estudian programas teóricos tienen la motivación para estudiar porque aunque se les considere inteligentes por el hecho de estudiar esos programas no todos logran alcanzar esas alturas que solo las buenas calificaciones otorgan o peor, que la sociedad misma exige, requiere y espera de un “buen alumno”. La presión por dar buenos resultados es enorme para el incauto que desee estudiar esos programas y para más de la mitad, la motivación cae como una piedra al fondo de un río ya que la presión es mucha para chic@s de 15 ó 16.

Y digo quién será el verdadero estudioso porque para los programas teóricos solo se requiere obtener 2500 puntos al final de 3 años de “estudios” mientras que los que cursan programas vocacionales tienen que estudiar hasta 2800. La diferencia, sin embargo, es que para los programas vocacionales la presión social de obtener las mejores calificaciones es prácticamente inexistente y si el estudiante logra excelentes calificaciones, más de las veces se le mira con tristeza de que no haya estudiado un programa teórico. Aquí sería menester explicar porqué elige un estudiante vocacional estudiar más. Lo hace, como lo he dicho anteriormente, para asegurarse de una admisión a una universidad, a sí de simple y sencillo.

El esfuerzo, sin embargo, matemáticamente es superior al de un estudiante que se dedicará a “estudiar”.

En mi región, que es la de Jönköping, se caracteriza mucho más por ser una región industrial que requiere de muchas industrias cuyo labor principal es el manual. Los estudiosos son muchos pero no se dejan ver en una zona que premia la bondad y la humildad y que castiga ostentarse de más. La labor manual será más ajetreada pero rinde a veces hasta más que la de un profesor como yo, que digamos.

No todos los menores se percatan de esto. Algunos están muy conscientes de su lugar en la sociedad, y se comportan como se espera de un trabajador manual,  osea, tosco, burdo, sucio y en un estrato social de la cual están resignados a pertenecer. Aunque nadie les ha dicho que también pueden estar al mismo nivel de los que están en los estratos sociales de los “estudiosos”.

Aquí las calificaciones que deben de obtener por programa les hace variar intensamente. Mientras que a los vocacionalistas les importa un bledo si pasan con la calificación mínima para poder avanzar siempre y cuando puedan subir el escalón a los estudiosos obtener susodichos resultados sería una catástrofe que acabaría con sueños y el lamento que por acá se escucha mucho, el futuro no existe.

 

platos tectónicos

Con armas en mano
barcos y cañones
embarcaron hacía tierras desconocidas
exploradores y explotadores

Colonizaron tierras
esos
explo –
hiceron de las suyas
eso
jijosdelasuya

y ahora
esos
jijos
se aprovechan
de nuevo

Europa es racista
Europa
es
inmisericordiosa

pareciese así
al juzgar
de cómo
se preparan
para rechazar
xente

Oh,
qué ironías
si el pasado
hablase

Mas aceptemos
Europa
por lo menos
hace algo al respecto
Algunos entran
Algunos salen