Beloved

Beloved
(Hardcover) by Toni Morrison ISBN: 0394535979 / Publisher: Alfred A. Knopf / Date: Aug 1987 / Page Count: 288

Los de tez blanca siempre han tenido esa obsesión por el color de la piel y han hecho cosas atroces por ello. Y dentro de la historia de los EEUU este capitulo oscuro de la humanidad aún guarda muchos episodios que necesitan ser narrados. Por fortuna ya existen muchos libros escritos en inglés donde la narrativa de la esclavitud domina la imaginación de la cosmovisión inglesa. Es la causa y el efecto de la obsesión; el binomio inescapable. La contraparte que sufrió el color equivocado lleva consigo el dolor que su gente ha sufrido durante cientos de años mediante la esclavitud y después el persistente y cotidiano racismo. Este recuerdo está a flor de piel en la gente de lo que el Subcomandante Marcos del EZLN llama como los del color de la tierra. Es una problemática latente y actual para quienes quieren denunciar las atrocidades del hombre blanco. En los EEUU este trauma es pan de todos los días. Toni Morrison nos hace sentir el dolor de ser negro con su novela Beloved. Se describe muy bien el medio ambiente en que los esclavos vivían a mediados del siglo XIX. El poder del blanco sobre los esclavos y las torturas tanto físicas como mentales que muchos afroamericanos sufrieron y han sufrido por cientos de años son detallados con minuciosidad en un mantel de emociones difíciles de ignorar. No es hasta recientemente que los afroamericanos han podido librarse de ese yugo ario que los tenía atrapados en una vida indigna y es por eso que la novela de Toni Morrison adquiere esa significante aura de importante. Hemos de recordar que las condiciones del afroamericano en los EEUU en realidad no empezó a mejorarse sino hasta después de la década de los 60 del siglo pasado. Y aún persiste este mal ya que de las encarcelaciones que se dan en los EEUU ¿adivinen quiénes son los que están exageradamente sobrerepresentados?

A mi me gustaría ver algo parecido a la novela de Beloved en las narrativas de la cosmovisión hispana. Pero no. Los hispanosparlantes aún negamos que exista racismo y mucho más lo que predomino por muchos años y lo que aún predomina en ciertas estratos sociales.  En México es bien sabido que las condiciones de ciertos grupos étnicos y otros que le causan revulsión al ojo del mexicano mestizo son entes despreciados por esa mayoría que anhela ser aria. La arrogancia es apabullante.

Leer a Morrison es un tour de rigueur doloroso porque ha sabido describir muy bien los limites de la libertad que los personajes de la novela tienen. Este aspecto mental es importante ya que la imaginación no tiene mucho para proyectarse y la única salida de este ejercicio mental es un mundo espiritual que abusa de los cinco sentidos y distorsiona la realidad que se vive en condiciones de esclavitud aún más. Los personajes son acosados por un espíritu del pasado que llega de manera brutal en un mar de amor, confusión, alegría, tristezas y recuerdos de acciones que justifican una rebeldía que socava el razonamiento. Uno de los principales personajes que funciona como el ojo del huracán es Sethe y es en realidad quién ejerce el punto gravitatorio de la novela. Es el centro de este personaje que nos vemos obligados a juzgar por una de las acciones que ella cometió: mató a su hija por temor a que la hija sufriera en carne propia la vida que Sethe ha vivido. La matanza es un acto de amor que nos desafía entender las razones del motivo.

A pesar de que la novela se narra desde una etapa en la vida de los Estados Unidos de América en dónde la esclavitud está por ser abolida se aprecia un dejo de esperanza, pero solo para el lector más que nada. Desde el principio hasta el fin la única esperanza que existe para los afroamericanos es una tumba que solo lleva el nombre de la novela. Es como diciéndonos que a pesar de que el pasado está enterrado este último aun logra poder hacer ver lo que sucedió en una etapa cruel y sanguinaria de los EEUU. Como el epígrafe de la novela lo dice: Sesenta millones y más.

Como es bien sabido por los cuatro vientos y el Phoenix que corretea marcianos en marte, la literatura en inglés desde hace mucho perdió ese dominio de que solo los anglosajones conocidos en nuestra parte del mundo como WASPs escriben en inglés. Existen miles de angloparlantes que no son necesariamente blanquitos que digamos. Los vestigios de las colonias inglesas varían tanto que solo el idioma los une, y como es sabido vienen de todos colores y sabores. El inglés lo dominan gente del caribe, como Derek Walcott, Jamaica Kinkaid y V.S. Naipal; la India con Arundhati Roy y Salman Rushdie; el África con Ngũgĩ wa Thiong’o y Chinua Achebe y otros tantos por ahí así que el idioma ha perdido esa esencia de que el inglés solo le pertenece a los ingleses desde hace mucho. Muchos de estos autores han utilizado el inglés como herramienta para descolonizarse. Le han dado un revés al idioma y se han apoderado de él. A diferencia del español del cual aún nos faltan muchos años para hacer lo que los demás han hecho. Nosotros los hispanoparlantes no tenemos esa independencia aún. A diferencia de los autores antes mencionados lo nuestro es el mestizaje. No nos diferenciamos mucho por nuestra etnia ni lugar del país y más o menos todos somos del mismo color. Todos hablamos español y tenemos más o menos el mismo trauma y las cuestiones del colonialismo no se tocan como se tocan en el inglés. La colonización es un tema vivo y latente en la literatura de inglés; el español no nos afecta de la misma manera al menos que uno este agudamente consciente de ello. El racismo existe pero no se habla mucho de ello. Es más todavía estamos en ese eufemismo que intenta tapar la cloaca del racismo bajo adjetivos como ‘discriminación’.

No sé que nos pasa a nosotros los mestizos. Estamos tan preocupados con crecer como seres humanos que no tenemos tiempos para las etnias de nuestros respectivos países. Hay que recordar que somos una nueva raza y si apenas llevamos como 500 años de existir comparado con otros humanos. No queremos ver. No es sorprendente pues leer a veces que todavía existen personas indígenas que no saben el español y nos sorprende de manera escandalosa y internalizamos nuestro asombro. No queremos ver el pasado. Ver el pasado es ver el racismo que nuestra piel ha sufrido para llegar al lugar en que nos encontramos: una mayoría indiferente a su pasado. Lo que es irónico pues porque si de algo se ufana el ente hispano es su pasado. Hablamos de muchas culturas en el pasado como si ya no existieran. Y así. Me pregunto si algún día tendremos el valor de ver al demonio del pasado ojo a ojo y anotar nuestras crueldades. Darle la vuelta al idioma y dejar de serle servil a un idioma que solo sabe reprimirnos. Habrá que tomar las riendas de este código lingüístico y delatar las injusticias. No nos queda de otra. Hay que robarle a España su propio idioma, hay que posesionarnos de él para así verdaderamente empezar una liberación digna para nosotros. Mientras tanto seguiremos de viles lacayos a un idioma que insiste en vernos como agachados por los años de los años.

The Handmaid’s Tale
Margaret Atwood ISBN/Cat.No 9780099740919 ISBN-10 0099740915
Vintage 1996

Como todo buen lector mio sabrá usted que uno de mis principios es nunca leer una obra traducida si es que puedo leerla en su lengua materna. He pues aquí uno de esos ejemplos presentes. Leí a Margaret Atwood en su lengua natal, o sea en inglés. Y realmente me resultó grato poder leer esta escritora canadiense porque en mi repertorio de escritores canadienses ellos son la minoría en ese mar de libros que consumo en inglés. Francamente resultó ser toda una sorpresa para mí leer a Margareta. Y es que ella venía siendo una de esas escritoras modernas que me causan cierto malestar solo equiparable al ver el nombre de Danielle Steel. Después de leer su obra ya no.

La novela de Margaret Atwood se centra en esas sociedades típicas del consciente anglo y protestante que quieren controlar todo aspecto social y comportamiento para el bien de la raza. Se les conoce como Distopías. Bien dice Gloria Anzaldúa que lo de los gringos es mejorar la raza y su sueño guajiro ario. Lo que no quiere decir que los hispanos no sean lo mismo sino que hay una obsesión tajante por ello, por el bien del individuo que no se manifiesta en el colectivo hispano de igual manera. Los ejemplos abundan. Tengan la matanza de Jonestown o Las ideas locas de David Koresh o el culto Heaven’s Gate. Existen multitudes de películas al respecto desde que Orwell sacó su 1984. V es un ejemplo así como Æon Flux es otro.

La obra futuristica es imponente porque si algo la rescata es ese deseo, ese instinto latente en todos por la libertad. Hay un deseo de liberación por salir de la rutina, de la opresión del cotidiano y el dejo de jugend literatura de probar limites para avanzar al próximo nivel. No quiero decir con esto que se trate de una novela para adolescentes. Eso significaría sacarle de la utopía que anteriormente mencioné. Sino que en la novela siempre está presente ese peligro de cruzar al otro lado de lo prohibido.

La novela adopta la forma de un diario en una era que ya pasó. Es pues un intento de reconciliar dos códigos lingüísticos. Recordemos que Canadá es un país que es dominado por el francés y el inglés. Y es que en el inglés no existe un verbo que mencioné al futuro y menos en retrospectiva como lo invita el futuro perfecto. Y es así pues como Margaret pretende conciliar el inglés y el francés en una novela distopica. Aquí el ser omnisciente se encuentra a muchos más años en el futuro de un futuro que ya fue. Hay que apreciar por igual el tempus de la novela pues existe una combinación de tiempos que raramente veo en obras hispanas. El futuro, el presente, el pasado y el perfecto causan un orden del tiempo bastante intrigante.

Es algo interesante leerla bajo la óptica hispana y es que nosotros a pesar de que tenemos verbos para describir el futuro realmente no hacemos mucho uso de él en la literatura. No es pues una herramienta que digamos que haya producido muchas obras de ciencia ficción.

El agudo lord Byron sostenía que la larguísima decadencia española había comenzado con el Quijote, y que la obra de Cervantes, que era nuestro icono cultural nacional, nos había hecho un daño terrible al enseñarnos que atreverse a soñar, a perseguir las propias quimeras y a ser distinto sólo conducía al más espantoso y patético de los ridículos. Rosa Montero: El Pais Semanal, 12 de septiembre de 2004.

La novela tiene lo típico, amor, celos, traición y un gobierno que controla todo, hagan de cuenta el USA del hoy con sus leyes para querer controlar todo el flujo de información pero en la novela de Atwood se regula hasta el pensamiento, los actos sexuales y hay una manía por la higiene mental escalofriante. En realidad no es mas que un intento por querer esclavizar. La humanidad sufre de ese deseo de que querer controlar todo aún así sea tener bajo el yugo de la prohibición a todos. Aquí las sufren más son las mujeres pues los que poseen todo el poder son hombres.