del agua al agua

Water left its mark
My veins reached to the edges
As I sprouted
As I bloomed into a full green leaf
I felt the cold wind of the early spring caress me
The dust of still sunny days pile up on me,
then rain showered me
shook off pesky dinner guests
Cleansed me tills I glistened again
As the autumn came
Yellow donned my looks
Red made me feel an eminence
I was on fire! Then I heard the wind whisper slightly
I let myself go
Me desprendí sin que nada me importara
I flew about care free
Tills I was brown
Brittle
Dust
Until I could be with the wind so I could join the water up in the skies

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embriagado

wacha cabrona, tienes años que te engriaste en mi conciencia. ni como explicarte eso. las entrañas te mostré. bonita calle esa donde te lloré como me encarnaste. que belleza, no me arrepiento de mucho, y menos de enamorarme de ti, jode, cómo chingados renegar de ti preciosa, me muero por verte de nuevo, cruzar cerebros. si te contara. he recorrido la calle A. he pisteado enfrente del edifio en donde nació la sangre que recorre mi ente por ti. regresaré. quiero regresar, tomar ese tequila que alguien dejó. para alguien. quiero verte.

te contaré. no soy de confiar. mi cerebro está atrofiado. de pensar tanto. en tí. te has vuelto un figmento. no sé ya si tú eres tú. y que importa en realidad. seremos o no seremos. quizá. a lo mejor no. pero que bonito sería si así fuese.

tengo una foto tuya. no de tu persona sino de lo que supongo es de tu obra. uno nunca sabe con estas cosas de la internet, ya sabes. la uso como trasfondo de mi computadora y no canso de soñar cómo poder agregarla como tapiz en mi vida.

quisiera poder respirarte, olerte, jugar palabras.

am thirsty

sin embargo que insignificante es ese deseo al mar

sin primero hacer aquello

caminar por R

verte caminar

enfrente de tu parque cielo

gad

en fin

una embraguiez más

sin ti

        ancla que no se mueve

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The road least traveled

So it begins, one step that leads to a thousand miles. I can’t even remember when I took the first step. Yet after more than several million steps I cannot remember how it all started. I guess I can go back and look at my diaries. Why am I here. My diaries are more gripes than a descriptive map of the road I have chosen to take. That is the problem when one deals with the past. While I can proofread the very words that foretell what has happened I cannot go back in a physical actual self to correct the past mistakes. We leave that to another universe or verse. What a comforting thought, that they might be multiple verses where everything that we pain about int he now, here and now, this verse, might be or have another version of it in another universe. Why does humanity think about this baffles me.

Correcting the mistakes we make. If only, go back, do what is right. Hindsight. Yes, I am a superhero, Super Hindsight.

If only. We rue the now. Maybe that is the whole chiste as we say in Spanish, Mexican Spanish.

Yet there isn’t any joy to look backwards to things we cannot change. This limbo is ackward indeed. I have been here before.

The question is not why I do not fit. Nor where am I. What then is the question if it even is a query that needs an answer? It is not even where is one to find oneself. The answer then is how.

It ends like everything else: unanswered.

This conversation reminds one of stuff. Stuff I lightly forget. What the f were we talking’bout?

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plus ça change, plus c’est la même chose

So am in a new situation. A life changing one. I cannot go back to the normal. Kinda like Covid19. Nothing will ever be the same after the pandemic. A strained lineage following a natural path of annihilation. A vortex of sorts. Each member bent on going stray. So it seems. Or what else is one to assume. Back to the now. I do not face a choice. A choice has been made. I am strained. How long before I get to see those I call mine is yet to be determined but the dice are cast. I no longer speak for the Empire. I am apart. All for the best I suppose. It gives me respite as well. I can now walk my own path. Belonging to the core or nuclear was not my cup of tea.

I also hate to disenfranchise myself. Albeit it was necessary. So here I am. Like the Prince on a rock. Where too one might ask in this vast universe is one to end up in. Solitude, the dust that follows, is sure to accompany as an asteroid seemingly cruising by our wee eyesight.

The blank slate it is once again, bring it on. The sky is grey and blue. Nothing paints cold as the Nordics do. They announce so many things with their fluffy deceiving cloud looking smooth colors as an autumn in wait stands awaiting for the voice to be heard: enter.

So we do. Face on. Not on our on volition. Much as our lungs or nails do, out of nothing go on.

There is no captain o my captain! but a simple flow down a river to the greater seas

Where waves reign in frustration, anger and roar freely without judgement, the storm is pal’s with thunder and lightning, solitude and desperation

Where boats sink and sailors drown, remain in peace, in anonymity tills insurance companies claim them as theirs

yet in the meanwhile we peacefully see the reefs go and disappear at the hands of humanity

I thought of you today. Like I do henceforth

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de faramallas y pantallas

Lo que es la vejez- Unos chamaquillos mequetefres de 7-8 años me querían quemar. 1ro me detuvieron con el pretexto de ayudarles y después se pusieron a inspeccionar mi baika. Me preguntaron en dónde había conseguido una lamparilla que tiene mi baika y yo sin pensar ni nada les dije que me la encontré en la calle. Error, pinches plebes más truchas que vivos luego luego sacaron un verbillo que a uno de sus compillas se le había perdido una igual. Me sacaron un risón de poca madre los putillos y yo les dije que no, que no me la encontré en el pueblo sino en otro pueblo, me pusieron a la defensa. Les pregunté si conocían a alguien del otro pueblo ¡y achingao! Sí, tenían un primo ahí. Ah raza, aquí y en China se cuecen habas dicen … Y me acordé del Chilo y mi botella de Oreindan …

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Prosopagnosia

Sometimes you want to go
Where everybody knows your name
And they’re always glad you came
You want to be where you can see
The troubles are all the same
You want to be where everybody knows your name
 
Nadie comprende a los suecos, y cuando digo nadie digo nosotros los extranjeros, foráneos, advenedizos, xente que no es de aquí, de otras latitudes, de otro lado. Aquí aún nos sorprende que haga frío a fines de Julio, muchos, decimos, no es cosa de dios. Aún así, proseguimos y poco a poco nos adaptamos al “frío”. Lo digo porque al ir en bicicleta caigo en cuenta que a los unicos que se les puede saludar sin conocer son los inmigrantes. Por estos lares suelen ser de Etiopía, Somalia, la vieja Siria. Por mis calles. No sé otras ciudades, y así, mientras pedaleo una de las pocas calles con transito de seres humanos en mi ciudad, intento saludar a los advenedizos. Basta con una mano al aire en seña de saludo o un hola en el idioma local. Hej!, Hejsan!, Hallå! Hoy, en las tantas vueltas que le doy a mi ciudad decidí por fin saludar a los inmigrantes, esos entes que buscan encontrarse de nuevo en estas tierras gélidas de este país nórdico. No solía hacerlo por si te preguntas. Soy un tanto taciturno, ya ni sé quién soy, así que por eso, en mis sanos intentos de mantener mi sano juicio eso hago y pienso al pedalear por estos lares, pero recaía en algo al pensar en eso. Todos queremos que alguien nos reconozca y eso, mi estimado lector, no funciona aquí. Así de sencillo. Los suecos no tienen por costumbre reconocer a todo el mundo.
 
Aquí la onda es evitar saludar a la gente. La xente no tiene las ganas de ello, así de sencillo, se les hace pesado tener que saludar a cada individuo que se les cruza por su camino. No es que sea perezoso. Si no que se les hace una tarea fútil. Una tarea que no conlleva a nada. Lo que se podría considerar como una cosa de utilidad, no hay utilidad en saludar a medio mundo, las energías de la labor esa podrían usarse de otras manera. A qué se deberá a que sean ansina no sé. Un miedo a las enfermedades mentales o cultura. Quién sabrá. Lo general es que lo que bien podría considerarse como un desdén, un acto de ignorancia hacia el prójimo, en realidad no lo es así. Es simple y sencillamente un acto sin malicia alguna. El sueco prefiere ni voltear a verte.
 
Cuando enseñaba el bachillerato o la prepa en Mexican, solía impartir clases a los morros escandinavos sobre leyes no escritas en otras culturas. Una de esas era hacerles ver como el sueco se explica intrínsecamente. Más de las veces, el sueco evita saludar a gente que no conoce. Prefieren, más de las veces, observar detalladamente el suelo que caminan. El no sueco lo tomaría a mal. A ser franca verdad, la mayoría del mundo lo tomaría como insulto. jode, que le ignoren a uno, vaya osadía. La lógica ante un posible reclamo es que no te conocen, no sabes quién eres. Para evitar el faux pas sale a la defensa el no te vi. Ellos están acostumbrados a no saludar, uno que no lo está se jode, el dolor se vuelve una experiencia negativa.
 
Lo curioso es adaptarse a ello. Con los años uno acaba igual que los suecos. Como no se castiga el acto de no reconocer al prójimo uno busca otras formas de contacto, por lo tanto, yo saludo a diestra y siniestra, digo, a los inmigrantes y uno que otro viejito acosado por la soledad. Hay que hacerse el sueco.
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Luglio MMXX

One can but imagine the frustration

I opened the door to get it out. The fly just rankled my nerves with its constant buzz. It was caught in a futile attempt to move on, but it was stuck. In my window, hence the constant buzz. I opened the door adjacent my window, the one that leads to the balcony I never use. I hoped the darn thing would find its way out by itself. Though I instinctively grabbed a hand towel due to past experience, I wanted quick results and my patience thinned a while ago. So I grabbed the piece of cloth and opened the door. Before I knew the buzzing ceased. No need for a towel to guide out by force what I call a hästflugga in Swedish, a horsefly. Seemed more like a normal fly though. So it is quiet now and all I can hear is the mechanical tangent keyboard as I hit the keys now. I also wanted to express my admiration for the flurry little  pappuses these days. I often stand in awe as these little cotton like snowflakes run amok at the mercy of the wind and its whims. They detain time, so I stand still and watch as they float before my eyesight. It is admirable how these seedlings dot the day with its mission to reproduce. I made the mistake of opening the balcony door the other day when it was full of the germinating process in full force. Some landed in my rug. They now huddle as if they intend to stay. I haven’t decided when to vacuum clean them up but they are in my schedule. I seen them laying about. Still, no wind to look forward to but my whim to clean the living room and end up in a vacuum cleaners’ paper bag.

I tend to mark in the calendar when the land seagulls arrive to this landlocked forest. I wait in expectation of their first sight or first screech. Larus Canus, the common gull, or sea mew. Nothing gives me greater joy than to hear their screeches across the neighborhood as they echo in unison with the songs of the small birds. It is a telltale sign of better weather and by that I mean not freezing cold. I also get anxious around this time of the year because I know they will soon be off once again. Their nesting and nurturing is almost over. Then, the silence will take over, just like the buzz of the insects of how the dandelion will cease to grow.

It rains, yet once again. July for the most part has been overcast, rainy, coldish, windish, thunderous but not much lightning, some but not much. I love this type of weather, it suits my situation. I personally love it when I know it is raining but you can’t see the rain drop. I squint as I look through my window to reassure when I know for a fact it is raining. It is a sign of the doubting thomas repressing the tune I felt when I realized it was raining, so I had to look at the asphalt to make sure it was raining. It was, so I lifted back my eyesight to the ether of the 8 o’clock morning, it was different, I squinted more, I still wanted to see the falling rain.

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Smålands Anneberg

Como no pensar en tí, jode, tu universo

Le absorbí. Le vi

Consumí. Eras un inmenso

nunca deparé

poder consumirte

entera

Y el vacio en mi estómago

No hay lleno ya nunca

No estás pero siempre tendremos los 80s y Palo Alto

yo nunca podré perdonarme haberte traicionado

maltratarte, ignorarte

moriré en ese desierto

en que me dejaste

a ver cómo me la rifaba sin ti

Y cielo lindo no hay como tú

Ni lo habrá por venir

Ni hoy, ni mañana

Sin ti, el mundo no existe Å

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La muerte en Suecia

Tempus fugit

Como todo lo demás, el utilitarismo les gana a los suecos. Todo tiene su principio y fin de utilidad. Ni la muerte se escapa de la manía que tienen los suecos de dejar todo en organizado, todo en orden. Ordning och reda reza el dicho que tiene circulación diaria por estos lares, Ordning och reda, organización y  perfección. Aquí la vida después de cierta edad deberá de ser organizada, pulcra y aceptación de que ya la vida no da para más. Como la vida de una batería y su uso, habrá que saber reciclar el paquete. Solo la iglesia habla de un más allá terrenal, la gente no, la narrativa de la gente es de una postura de humilde aceptación. Lejos está de mi amado México en donde nos cuesta dejar nuestro muertos, todos viven, nadie se muere en LEUM. Aquí es el silencio que da su muestra de luto y duelo. Llego a escribir esto porque me toco ser parte de una conversación sobre un enterramiento y la gente mayor se dispuso a discutir formas de muerte. La que llevo al tema fue un comentario. Tuvo una vida llena. Así se sumo la vida de un ser en Suecia. Se acepta la muerte, se acepta que hubo una vida llena y sin más que decir ni juzgar, se acepta que la muerte fue justa. ¡El que sigue! Lo escribo así porque no deja de sorprenderme la actitud de los suecos antes la muerte. No deja de sorprenderme cómo hablan de ello, ellos hablan un final cuyo fin se mide en su capacidad de haber obtenido en la vida una vida llena y completa.Aunque igual hablan después de la muerte de un balance de libros, jode, hay contadores y juristas que consultar. Igual antes de morirse suelen hablar de limpiar la casa para no dejar un desorden, dödstäda. Limpieza antes de morir. Y también hay que pensar en disponer del paquete, cómo, dónde y pensar en dejar el daño más mínimo al medio ambiente.

La manía de los suecos de pensar en el balance final de los libros, el cierre contable es para mi un enigma burocrático del cual no había tenido ninguna referencia anterior a mi sojourn en Suecia. Hablar con personas que te cuentan el balance patrimonial del difunto es en sí una travesía cotidiana por estos lares; para mí, hablar con extraños a la hora del pesar me quejumbró. Pasar por el valor de las cosas tan cercas de la muerte, joder, pero tuvo qué hacerse y como la maquina burocrática bien aceitada que es el país de Suecia, pues ni cómo dejar eso en otras manos más que los agentes que viven de la practica del óbito. A quién le toca qué y cuánto y cómo y dónde y porqué. Así como de un día para otro se muere, de un día para otro habrá que pensar en las cosas que dejó atrás nuestro amado ser.

Por ende no es raro que exista la costumbre del dödstäda en Suecia. Dödstäda es un acto limpieza y reflexión mortal. Aquí limpiar quiere decir expurgar, adecentar, no dejar rastros que puedan causar pena ajena o vergüenza a los que le sobreviven a uno. Dödstäda es un golpe de concientización personal de que el fin está a vuelta de esquina. De repente se vuelve un acto de vida, se hace a partir de ciertas edades, pasado los 50, me imagino, porque es ahí, dicen los que saben, que es cuando le llega a uno el golpe de la mortalidad, de que el show está por acabarse. Así que uno se dispone a tirar a la basura o regalar a las tiendas de segunda mano cosas que uno anteriormente poseía por cuestiones de sentimientos, el valor sentimental, es el menor valor a la hora de leer el testamento y más cuando les toca a las personas que uno cree se interesarían por el amor a objetos sin valor materialístico. Solo las cosas como los diarios pueden ponzoñar el agua del pozo, la voz del más allá haciendo eco aquí, pero me distraigo. Nadie más que uno sabe el valor de las cosas. Y así me tienen a mí a veces, tirando papelitos que solo tienen significado para mí. Regalo cosas que sé que los que me sobrevivan, tiraran a la basura o los donaran a las organizaciones de obras de caridad. No hay que dejar mucho quehacer en la morada para molestar lo más mínimo. La manía de guardar cosas para que sirvan después pierde sentido, como darte cuenta que no enflacarás.

Es de comprenderse este tipo de actitud de parte de los suecos, el mundo se les cierra paso a paso en un mundo en donde lo material tiene precio, en donde las deudas se quedan a chingar al prójimo y el dinero es de acumularse y en donde hay que pensar en los que le sobreviven a uno. El cierre contable conlleva las deudas que uno deja y la legislación del país permite pagar a las acreedoras primero, claro. Un año a la vez. Por ejemplo, yo tengo pólizas de seguros que pago cada año, pólizas que de estirar la pata como bien tienden a decir en mi rancho, pues mis deudas las tendrán que pagar las pólizas, si no, lo que quedé detrás de mí, pues será vendido al mejor postor. Mi jubilación, que es obligatoria en este país, y todo lo demás, son recursos monetarios para mis acreedores. Así de sencillo. Lo gracioso es que el aparato está construido para ese tipo de acciones, a partir de cierta, la maquinaria titubea en darte crédito si es que eres de cierta edad, tus años productivos son importantes para un país como este.

 

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22

Tempus fugit

The mathematical precision was pristine in its calculation: fast, less than a second. A myriad of factors taken into account of which a few words are but insufficient to describe for the rapidness a single thought performs at the time of its delivery. I did not realize though my mistake until the arithmetic was done. A simple task of subtractions and additions, my eyes transfixed on L as we spoke and interchanged ideas, thoughts and memories of a yore I yanked from a young mind. Mind you, am 54.

I am usually an airhead or unawares of the passing of time. I guess, I through my ignorance or nonchalant attitude to the hands of time; the coming or going of the sun and the stars, rather remain aloof as I watch the river of galaxies turn its course of time as if it had a flow of its own and I simple spectator who knows not which way direction the river runs. I say this today, still young, still rather strong, still rather awake and sort of sharp of mind. Tomorrow, may be another day I will not enjoy having to repeat this ever again as we speak. We al age no matter how young we look or stare at the passing of the stars.

Point being that, as we spoke, time traversed as if a secret grand rapid on the Rockies of the Milky Way in a flash. I understood the hesitation L demonstrated. My acquaintance was ways older than her, stepped unto an old path; L was shy but courteous, her memories lounged forth. As we interchanged memories, I was struck with the lightning of the past and L’s shining glow only juvenescence can radiate as I checked her origins. I went back to the future. I call this memory of a yore romantic, it was a good memory, C, 1999. I am in the now. I am many years before me. But I did not embarrass myself before myself unto the juvenile. I imagine L did its best to save the situation. It was a flashing flood running amok in the chaos before us.

Do not get me wrong. I have forces acting upon me I cannot control. Nor do I wish to shut down yet these forces live a force on their own. The grand rapids of time shoved their course unto my being. Maybe time is tired I ignore it. Does time, like Dracula, even care for each other? Is not Dracula but a metaphor for rebellion against the hands that tic toc? Who then suckles from life? The passing of time?  Is it L the 22 or I the 54? All I know as I write the following was that I was secretly embarrassed, please, reader, do not get me wrong. I was secretly embarrassed to admit I was unable to take into account the human before me and its age before I sucked the very elixir of life out of L’s words. I realized the passing of time. Embarrassed to realize my own age, and like Dracula, I hissed devilish incantations with a dirty pestilent air as I pulled to my face the cape colored red. The old meets the new. The hopeful future meets The dead past.

Young blood, fresh memories.

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