Años Lentos – Fernando Aramburu

Language: Spanish
ISBN: 978-84-8383-749-8
ISBN: 978-607-07-4716-8

Primer libro del año 2019 que acabo y todavía ni se acaba el mes.

Espero y sea buen augurio. Fernando Aramburu es el segundo vasco con el que me topo porqué extraño esa narrativa vasca que narra lo que pasó en la dictadura franquista de reciente para acá. Pío Baroja y Nessi o Miguel de Unamuno no cuentan porque esos autores son de otra epóca. La narrativa vasca tiene estragos de memoria y hay necesidad de contar a casi secretos y divulgada entre chistes, bromas, parodias, estilos de escritura creativos que rompen esquemas textuales y el todavía anonimato que esconde el temor al fantasma del franquismo amén de ETA. El libro lo compré el el Sanborn’s de Tijuana en diciembre del 2018. De hecho lo empecé a leer en la casa de Irma, mi cuñada, esposa de Carlingas aka el Pantallas, hojeándolo a cuentas por las mañanas mientras esperaba a que se despertarán los demás de la casa. Como dije, tenía ganas y el libro me echó el ojo mientras buscaba que leer. Me llamó la atención la portada del sirimiri, y me trajo recuerdos de mi estancia en Bilbao, jode,como extraño el País Vasco. A ser franca verdad es un libro medio maltratado, si usted se fija, fijará su mirada a una esquina del libro en la foto. Es una esquina maltratada porque quise que Polly, una Cacatua en la casa de los Ibarra muy de la familia, le dio una maltratada a mi pedir que no es una cosa fácil a decir. Y habrá de decir que hasta un descuido de mi parte sufrió ya que café le cayó por descuido mio. Bueno, ni tanto lo mio ya que las fuerzas del vagón del tren que suele llevarme a mi trabajo tuvo alguna fuerza mayor en ese percance pormenor que raya casi en lo cotidiano.

Fernando Aramburu tiene buena mano para escribir, bueno, así dicen de los peluqueros, ¿porqué no de los escritores? Me enfrascó y la forma literaria, la estructura de la narración textual del libro te saca de ese hipnotismo que una buena lectura acostumbra a secuestrar al lector incauto. Y aunque la distracción es entretenida, la estructura tiene como fin hacerle a uno cómplice o actor de la formación de la novela, narrativa, ya que uno lee lo que el informante (omnisciente) le dice al supuesto “ghost writer” como se les conoce a los autores que escriben para otros lo que habrá de escribirse o no. La torpeza, bueno, a qué se debe, uno nunca sabrá a ciencia cierta. Lo que quizá sí importa son los olores y vaya que aquí los hay.

Aparte de los malos olores que cunden a diestra y siniestra por todos lares como si el informante que le narra y guía al ghost writer de la novela pudiese tener ese don del olfato que vuela a distancias y tiempos hay emociones que no son tan manifiestas, como la de la felicidad. Aquí la alegría es parca, mocha como se diría en mi tierra, no existe y cuando lo expresa es para dar lugar a una miseria u otra. De hecho, creo que las historias del franquismo están ya escritas porque nadie era feliz con ese perro del demonio. Y vaya que uno lo siente al llegar a cualesquier parte de España, la alegría es una cosa que se vende al turista, los habitantes de la España actual son aún prisioneros del caudillo, les ha robado la felicidad por años a venir y los españoles si apenas están así como abriendo ojitos a ellos. En muchas partes de Europa son medio infelices pero se debe mucho al clima, y anque en España el sol brilla en El País Vasco se reserva a unos meses, cosa que yo noté en Bilbao.

El tomo me gustó mucho y el hecho de que me lo haya devorado en menos de un mes dice ya mucho, la historia es narrada desde una perspectiva infantil vista desde los ojos de un anciano y el cual dicta lo que se debe o no pensar sobre lo dicho, tiene humor, y muchas verdades de las cuales uno podría darle cabida y solo así se podría creerles porque el miedo, ese miedo de un estado fascista, lo pinta tan bien que sientes que se te penetra hasta la carne misma, buena labor, buena lid.

Эдуард Лимонов

  • 4ta edición Enero 2014
  • Traducción: Jaime Zulaika
  • Editorial: ANAGRAMA
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 978-84-339-7855-4

Empezaremos por admirar la obra del traductor, si así se le podría decir. Tenía un buen que no disfrutaba de una buena traducción, desde que leí a Isabel Vicente, traductor de la escuela de Moscú, y su León Tolstói. Y es que un buen traductor le hace sentir a uno su propia lengua ajena a uno mismo, y eso, tenía yo mínimo década, de no sentir el español así como Jaime lo logra. Exquisito. Debería yo de haber leído el libro en el francés pero no lo hice, ese principio mio de leer libros lo más cercano a mi lengua natal no se pudo en este caso, así que uno opta por lo mejor, del francés al español, algo habrá de haber en ello. El monolingüe nunca alcanzará  comprender lo último, no lo digo por arrogancia ni por elitismo. Que ni lo último no lo anterior poseo yo, válgame, soy bilingüe y reconozco mis limitaciones. Sé mucho del español pero usarlo, joder, ni idea, por eso me asombran traductores como los anteriores.

Ahora, vayamos al grano, Emmanuel Carrère. Escribió dizque la biografía de Limonov. Algo muy a huevo como se dice en mi país, a fuerzas, como no queriendo y así, lo transmite el traductor. Duré bastante en leer el tomo de 400 páginas. Algo común en mi, algunos libros hay que disfrutarlos a cuentagotas. Y así Carrère. El nombre suena. Es un apellido que lleva varios años circulando como algo que habrá de reconocer, y bien lo pinta en la biografía de Limonov, de hecho, creo que Limonov sospecha que Carrère se acuesta con él a sus espaldas, la envidia es algo que el Dr. Hannibal sabrá algo sobre ello. ¿Porqué habría de meter la vida de uno mismo en las vidas de otros para corecionarlas las unas con las otras como vil incesto? Y es que la licencia de Carrère va más allá de lo artístico. Hay hermandad. Quiere decir con ese detalle que Limonov, y no Limonov sino Mother Rusia es lo que importa, como si hubiese un proyecto a escondidas de todos y en familia, que lo que pasa en la tierra de Putin pronto va cambiar.

Y hemonos aquí y nada ha cambiado. Ahora, retrocedamos al pasado, a Limonov. ¿Vale la pena la narrativa? Creo que al comparar la vida de Limonov con Fjodor Dostojevskij como una supuesta rivalidad intelectual es subirle el ego a Limonov sin haber leído algo de Limonov más allá de la poca información que nos brinda Carrère sin el más mínimo esfuerzo de brindar detalles de la literatura de Limonov. Las atrocidades de La CCCP en el oeste solo se pueden leer con Dostojevskij a mi pensar, no soy lector del último a grandes rasgos pero el ala derecha del oeste así nos lo hace pensar, esa es la única versión de la vieja CCCP. Y quizá sea por eso que Limonov le odie, por ser Boris Pasternak de una era que no es la nuestra. Aunque aún no he leído nada de Fjodor Dostojevskij como agente de la CIA. Ahora, veamos, Carrère tiene fama de ser de la ala derecha del establishment y eso le hace complice de un montón de conspiraciones de las cuales él mismo nos brinda a cuentagotas cosas que la muchedumbre como el presente solo atina a arrimarse a una noción a ciegas de algo más allá de lo que nos cuentan los que cuentan de lo que los grandes discuten a cuestas de botellas de un buen whisky añejado.

¿Y qué diremos de Limonov bajo la lupa de Carrère? El que sabe leer podrá quizá intuir que las últimas páginas del libro algo dicen. Carrère utiliza un viejo truco para deslindarse de lo que ha escrito, vaya, un vil epílogo, en varias ocasiones nos dice que el libro lleva años en producción, casi como disculpa de que las cosa no están tan frescas como se quisiesen ser pintadas, válgame, como si la guerra en Chechenia fuera un hincapié del cual no habría posibilidad de comprender todo lo que es lo que Putin es. Y es que a Carrère le duele contar la historia de Limonov porque sin ella no sería posible contar la historia de su propia familia.

El desdén que Carrère sufrió al ver a Limonov en Moscú la última vez que le vemos en la narrativa que nos cuenta Carrére no nos deja otra que pensar así. A pesar de que Carrère la juega del dios omnisciente queriendo estar donde Limonov estuvo no logra capturar más allá de una imagen hecha a la imagen de alguien que quizá así lo ordenase. Para quién trabajamos, para la memoria y para el gusto de quién, ¿o quizá para  pintar unas cuevas rupestres que alguien más interpretará?Sea lo de cada quién habrá que darle crédito a Carrère. Sabe contar una buena historia que teje la historia de su familia con los entornos que le envuelven, o sea, y vayamos al principio de todo esto, a Carrère la biografía es algo que le gusta relacionarse solo porque le es allegado a su propia vida, casi como no evitar negar a mis primos hermanos, algo que nunca podré hacer.

¿Que otra cosa podría uno admirar de todo esto? Una de las cosas que Carrère sí logra es pintarnos una imagen del bando opuesto; acá en occidente uno cae en ese vicio de leer solo lo que Occidente alaba y romantiza. Nunca sabemos de lo que el otro bando piensa, creo haber escuchado por ahí un ejemplo contemporáneo al respecto. Alguien lo dijo entre broma y media la forma en miramos un evento histórico como el de los rehenes de Teherán y destrono del Sha Iraní. En el oeste solo pensamos en los rehenes mientras que en Irán se celebra alguna liberación de alguna especie. Y eso, así Carrère nos pinta a Limonov, una especie de Hemingway cirílico. Va a donde la guerra está y ahí se hace de compinches que en oeste consideramos como criminales de guerra. Buenas historias, me hizo recordar un otro libro que había leído antes sobre las guerras den los balcanes. Balkan Ghosts de Robert D. Kaplan. Recuerdo muy bien esa lectura y el gusto que me dio leer sobre los licores de frutas que ahí se fabrican. Pues bien, buena lectura, buena lectura a pesar de la crítica que un humilde lector puede hacer.

El tren a N

El tren a N no fue de los usuales, por alguna razón los trenes están más limpios por estos días más de lo usual. Aún así me cautivó un pequeño detalle. Debajo del asiento enfrente de mi colgaba un pelo con un una borra que columpiaba al son del transito del tren sobre los rieles helados de estas temporadas. Una borra es lo que se conoce como un dustbunny en inglés y en noruego husstøv y en mi barrio basurita. Acá de estos lares la basurita tiende a ser un tanto más fina, no como la nuestra de América que tiende a ser más polvo y granosa, no, acá el polvo se colectivisa y se agremia como una bolita de algodón y en espera de la pizca. Tiende a ser gris y fea y más de los usual se usa una aspiradora para deshacerse de ella. A diferencia de ello, la que colgaba de un pelo y se movía al son del tren al paso del tramo rumbo a N era negra y tenía claramente puntillas que la hacían aún más grotesca. Todo esto sale a razón porque la comparé con mi vida.

El pelo y la basurilla colgante existe por alguna razón y no existe hasta que alguien le presta atención. Yo le planté mis ojos. Al momento de plantearle mis ojos mis sentimientos cayeron en esa creación de la vida urbana que se mecía en esta travesía. Al igual uno pensaría que fácil es de deshacerse de una creación de esas que nadie más le pondría atención más que alguien que no tiene nada que hacer amén de estar bajo los efectos etílicos de un vino rojo. Creo que me vi en ese momento un tanto influenciado por la lectura que hago de un libro sobre la vida de Limonov. Creo que mis pensamientos recayeron en mi aquella pobreza en la que me vi crecer y en ese resentimiento que le tengo aún a mi país por no brindarme las oportunidades de poder lograrme lo que hoy soy en mi propio país.

tiempos gregorianos

Acá en Suecia no hay mucho que celebrar entre Octubre y Diciembre. Así que ya hay, por lo regular, gente adelantándose a las navidades. Esto es causa de gran consternación entre la población ya que siempre hay alguien que se moleste porque alguien se adelanta. Lo suelen hacer desde las tiendas hasta los individuos. El hecho de que la gente se tome el tiempo para refunfuñar a regañadientes que eso está mal, que hay que esperarse, etc indica más bien una especie de envidia, bueno eso creo. He escuchado a a gabachos asentados en Suecia hablar en la radio y quejarse de esto. Y a suecos por igual, bueno no tanto, pero pues sí parece como que cada año salen los gnomos cada día más temprano de lo usual de sus escondites. Yo ya saqué mi estrellita reluciente. Es una estrella de cartón que IKEA vende, la pongo en la ventana con vista a la calle, a ver que dice la gente. No es que lo escuche u algo pero como ya nevó pues aprovecho, ya vendrá la calor para derretir la nieve y caerá de nuevo en diciembre. El frío conlleva a un lugar típico u utópico más bien, porque estas fechas habrá de desear paz en la tierra y válgame, que a juzgar por la venta de píldoras anti-radioctivas que salieron a la venta en Noruega y el gobierno sueco preparándonos para lo peor pues cada quién saca su velita y a rezarle a todos los duendes de estos reinos.

Igual de paradójico es que ya están a la venta los calendarios para el 2019, así que hay que comprar uno ya que podrían agotarse, sí, se agotan. Ya me han tocado varios años en que espero hasta el último para ello y siempre me causa un shock pagar las sumas que piden por ellos, digo, uno acostumbrado a recibirlos gratis de la tintorería, carnicería o lavandería. Bueno, digo, eso en mis tiempos, pero creo que allá en los yunaites todavía lo hacen. En fin, compré uno, y nunca deja de sorprenderme el hecho de comprar un calendario en Octubre. Digo, todavía le cuelgan un chingo de días al 2018 y estos weyes ya andan pensando en qué va a pasar el 1 de enero. Para una sociedad que lo planea todo es esencial tener un calendario desde denantes de que empiece el año. Y así de fácil se hace ya viejo el 2018.

Frost descent 今天 · 霜降

今天 · 霜降

Frost scrapers noise invaded my realm as I tried to decipher what the early morning drew before my somnolent ears. Later That afternoon:
The air was icy fresh
The water cold as ice
The silentwind bore small Shiny white flakes borne out of the cold snap, nippy goosebumps
Halffrozenwaterdrops
heightened the lush green which days before seemed but to rule the landscape
The 1st october snowflakes Are here afresh Like birds coming to nest
Slush reigns and chaos reaps havoc on the city’s railways
amok like the wind shuffles
the remaining leaves on the trees
resist to fall
yet a futile battle
to hang on rages
to dsitract
so as the caterpillar can sleep sound
on a bed of browm autumn leaves
until Spring arrives

死亡

Den Sjunde Dagen
Yu Hua
ISBN: 9789198347753

Äntligen är jag färdig med läsningen om Den Sjunde Dagen av #YuHua. Min absolutaste favorit Kina författare. Det tog lite tid, som vanlig. Men som jag brukar säga, långsamt läsning ger mer i längden. Man hinner reflektera om det man har läst och ivrigt längtar man till nästa gång man får fortsätta läsningen. Även om jag uppskattar denna sorts läsningen som jag för övrigt verkar ha som favorit läsmetod är jag plågad av tidens stressande behov av att läsa snabbt och effektiv enligt den rådande tidsanda. Det blir aldrig sådant nuförtiden. Även om jag gillar #YuHua saknar jag den ivrighet att läsa en författare som jag en gång i tiden gjorde när jag först upptäckte #YukioMishima i San Diego, California. Den läsning lämnade i mig ett djup intryck. Dock den närmar sig den nivån.

Boken Den Sjunde Dagen som den heter på svenska och på mandarin 第七天 är en bok som följer spåren på andra författare som beskriver livet efter detta som den mexikanske författaren Juan Rulfo gjorde med Pedro Páramo. Landet där de döda väntar på att gå vidare till intet landet där även fantasin vågar inte gå är präglade av mänskliga egenskaper. Det slutar aldrig förvåna mig hur de döda kan prata, till exempel, att prata innebär att man behöver andas för att kunna kommunicera. I Yu Huas avlidnas värld finns det luft. De döda har känslor och längtar och jagar mänskliga bekymmer. Sorgens process i de levandes värld återspeglas med andra ord i de avlidnas värld. De döda söker försoning, jagar sina kära och nära och även har fina kläder på sig och låtsas äta. De döda har känslor i Yu Huas avlidnas värld. Folk skrattar, ha det bra, gråter, är ledsna, grälar och hyser agg i evighet. Det socioekonomiska faktorn går inte heller att undvika. Det finns fattiga, bortglömda barn, rika och även en byråkrati á la Beetleguese.

Boken är indelade i 7 dagar där huvudpersonen Yang Fei vandrar i en liminal värld letande efter sin far. Hans far hade försvunnit utan förklaringar i de levandes värld. Att leta efter sin far gör att Yang Fei hamnar mitt i en explosion och när han hamnar på andra sidan av livet följer denna oro med honom. Hans mål är att hitta sin far. Under vandringsgång lär man känna andra vilsna själar som inte har en plats då ingen i de levandes värld har skaffat en viloplats åt de. Västvärlden läser denna bok som en kritik mot den kinesiska regeringen dock är det nog inte värre än många västerländska författare som beskriver de dåliga förhållande i Nordamerika till exempel. Vi lever i kapitalisternas lya där missförhållande sker på löpband vardagligen i klyftan mellan rika och fattiga, maktfulla mot maktlösa. Så är det. Det är snarare en kritik mot människan som bitvis börjar förlora sin kapacitet att tycka synd om sig själv. När människan förlorar sin moral kompass är det nog mer allvarligare än de brister som begås av regeringar. Våran kapacitet som människor att identifiera oss i andra är viktigare. Det är det som driver mänskligheten, regeringar bara speglar samhället och samhället har gått vilsen. När i Mexiko upptäcker man, till exempel, att 150 döda kroppar kördes runt i en stat i en lastbil i väntan på byråkratin och bara låter kropparna ruttna så har människan förlorat sin moral och etiska kompassen. Människan är inte längre en levande varelse som är gudomlig. Den får vara efter döden men inte här. Här i de levandes värld är materialism viktigare, livet en handelsvara till eller hinder till materialism.

a burnt fingerprint

They say the rings in a tree tell a story
I wonder what my wrinkles say
I look at my fingers
rings and dry cracks in my skin
appear through a certain light

I shy from speculation
since everything changes
what matters if I
interpret them
isn’t what I think
apt for interpretation?

yet I bleed
the day can turn
unto ides
yet we march on

the sudden current
of my vessels
run
free

exposed
they are
receptors of hate

like unwanted sun rays
uv
pernicious
uv

I have no protection
yet
I breath
like
magnets repel
to form
my shield

a naked me
against the sun
radiates
yet another day

yet another wrinkle
redden
waiting
to breakthrough

La hora de despertarnos juntos

Autor: Kirmen Uribe
Traductor: J.M. Isasi
Título original: Elkarrekin esnatzeko ordua
1ra edición: noviembre de 2016
ISBN: 978-84-322-2977-0
Editorial Planeta
Sello editorial: Seix Barral

No suelo consumir libros de golpe. Pero tenía prisa por regalar el libro, se lo había prometido a un amigo de Tijuana y durante mi estancia durante el estío este año en mi adorada Tijuana decidí leerlo a lo que da según yo, me tomó varias semanas, así que me dispuse a leerlo con una prisa ajena a mí. Por lo regular mis lecturas son a mi tiempo, de esas de holgazán, de cuando la conciencia de lectura me remuerde toda la vida y leo con enfado obligatorio como estudiante que a huevo tiene que hacer su tarea y es que por lo general suelo ser un lector que lee varios libros al mismo tiempo. No sé porqué lo hago a franca verdad. Aparte de que me causa desesperación me causa procrastinación si es que no ando construyendo palabras del inglés al español, ya que sí tengo esa maña ¿eh? Decía, leo varios libros al mismo tiempo y lo considero un mal hábito. Mas en julio de este año empecé un libro que compré en Bilbao en mi estancia en el País Vasco allá en Diciembre del 2017 porque quería leer autores vascos. Kirmen Uribe fue el que me recomendó un vendelibros de Bilbao y lo hice. Compré dos libros de él. La hora de despertarnos juntos fue el segundo que compré. Es un libro de la diáspora vasca que ocasionó Franco, ese militar español que aún causa estragos en la sociedad española hasta este mismo día, pues andan por aquellas tierras ibéricas aún luchando por justicia y memoria. Los nombres de las calles de los caudillos que apoyaron a Franco están siendo reemplazados, el aniversario de Lorca siempre es causa de lamentación y el desentierro de tanto Franco como las víctimas de Franco están al pie de la letra por doquier. El fascismo rehusa morir en España y se nota mucho, bastante. Es solo de voltear la mirada hacia Barcelona o la República que no muere en Sevilla. Franco murió, pero no su burocracia ni el miedo que dejo impregnado en la gente y las hienas que a capa y espada defienden la legacia del cruel dictador español. Como en Alemania que no quiere recordar el mal de los padres durante el nazismo, en España aún quieren reprimir la memoria a golpes.

La diáspora vasca de Kirmen Uribe tiene esa cualidad de recontar la diáspora de todos los afectados y cómo el aparato fascista y su represión afectó de hasta los más ricos hasta los más pobres. Lo central de la lectura, sin embargo, es la lucha por conservar la identidad, la identidad vasca y su lengua, sus formas de ser y cómo exportar la cultura y proyectarla al exterior para que no se borre de la memoria del mundo y su historia. Como toda buena novela, La hora de despertarnos juntos es de una familia y sus más cercanos queridos. De cómo el estado hace trizas toda una legacia y de cómo causa terror hasta en el fondo del alma.

El libro me causó mucha impresión porque durante mi estancia en Bilbao vi muchas cosas que no comprendía y ahora comprendo un poco más porqué ocurrían. El silencio que cubre esa capital vasquense es palpante. Quería lograr comprender durante mi estancia porqué era así y se lo atribuía a que la mayoría de la gente quiza estaba fuera de la ciudad. Y no, el silencio que se siente y palpita en Bilbao aún se debe mucho a lo que ya es costumbre hoy en día más lo que antes fue un acto de sobreviviencia. No hablar vasco, por ejemplo, fue un acto de soberviviencia. Una de las interrogantes que más me asaltaban en Bilbao fue justo eso, que no escuchaba euskera. Ahora comprendo un poco más. En mi arrogancia, le dije a mi amigo que el libro de Kirmen Uribe era un libro que requiere un ejercicio intelectual ponderoso pues Kirmen usa toda técnica de narrativa para apoyar lo que puede de su cultura, pintores, músicos, platillos, palabras euskeras que pintan el paisaje de Vizcaya como si este último todavía estuviere en peligro de extinción, foto copias de pinturas y otros trucos literarios como la descripción de la memoria de personas de tercera edad avanzada, como si esta última fuese a desaparecer de un día para otro. Esas ansías son más universales de lo que uno cree y creo que ahí nadie necesita mucho para comprender eso.

Nationaldagen

Jag brukar sortera mina sopor och nu när jag var ledigt från jobbet pga nationaldagen var det dags att lämna mina plast och kartonger på återvinningsstationen. Alla har inte det lediga nationaldagen såg jag från långt avstånd när jag gick längst vägen mot mitt mål. Det arbetades på en nybyggnation som sker på min arbetsplats. Det var då jag också fick syn på en man cyklandes på en parallell gata till mig. Jag mötte honom på återvinningen. Han hade en gammal Crescent cykel som var brun och de rostiga delarna matchade färgen perfekt, lite antik look typ. Jag lade märket till det då kedjeskyddet hade Crescent på det. Han tittade sig omkring runt containerna. Det brukar jag själv göra. Ta mig en titt och se vad folk slänger ifrån sig. Det är lite kul att se vad folk slänger vid containerna. Inte något som jag själv skulle våga göra. Den sorts skräp passar nog bättre i tippen.  Folk är inte vettiga längre och slänger allt möjligt på de specialiserade återvinningsstationerna. Låt andra ta hand om det verkar vara den rådande attityd. När jag började sortera mina soppor stack mannen iväg. Jag minns inte om hejade varandra men jag såg honom stiga på sin gammal cykel. Färdigsorterat började jag gå mot hemmet igen. Mannen såg jag igen. Han stod och tittade djup på byggarbetarna. Det gör jag med. Det är någonting som gör att man uppnår en slags vardags zen när man stannar och ser byggarbetare jobba. Man är som man är tänkte jag och hade jag haft lite extra tid hade jag nog ägnat lite tid åt att bara se andra jobba också men jag fortsatt att trampa på asfalten och låta tiden rinna iväg som vanlig.

first arrest

Recuerdo muy bien ese día. Había yo caído a la semi por 1ra vez, no sé como estuvo el pedo, pero me moría por dentro, me traiban preso. subimos las escalares bajo custodia de los placas. Así se les decía a la policía. No recuerdo con quién caí ahí, a ser verdad. El pedo es que caí. Estaba en problemas. Fue redada. De esas de las 1ras. O la 1ra en el Maya 13, mi barrio. El caso es que acabamos en lo que se conocía, si no me falla la memoria como la semi. Separos para menores de edad. Estaba en la famosa calle 8. A un lado de la semi estaba la cárcel para los adultos y después la estación de bomberos. Al entrar nos topamos un un personal profesional para tratar a menores de edad. Y solo nos tomaron el nombre y nos condujeron a nuestras celdas. Y ahí adentro nos topamos con los pelones. Morros que acaban depilados porque eran piojosos y peor tantito, de la calle. En aquella Tijuana de los ochentas que si los había. Lo que recuerdo es que llegamos de noche. La población de los separos de menores ya estaba rolada. Llegamos y nos enseñaron en dónde íbamos a dormir. Las miradas esas que nos recibieron calaron bien culero. El miedo por toparse con raza felona era palpable. Ya uno escuchaba los rumores. La imaginación se disparaba a lo loco. Esa 1ra noche, torcido, y lejos de casa, de la familia, caló.

Nos subimos a los catres y la luz de las lámparas fluorescentes hizo su sicología. Ese tipo de lámparas son las más culeras en situaciones en donde uno no tiene el privilegio de libertad, en arresto. Ni como dormir, pero si algo he tenido como costumbre es que duermo no importa el entorno. Al despertar acabamos en el patio. El patio en sí era interesante. Era un pasillo cuyo techo era una red de alambres para gallineros y demás artilugios cuyo fin era más dejar pasar el sol y el cielo que evitar que alguien se escapase. Corrían aquellos años de Tijuana en que se podía apreciar un esfuerzo en enderezar a la juventud mediante las instituciones. 1982 si no mal recuerdo. Amaneció y al desayunar nos llevaron a ese pasillo, área común de los menores en separos. Cada quién agarró un cacho ed la pared mientras esperábamos.Al poco rato empezaron las preguntas. Ahí hay un documento sobre esa estancia, quién sabe que dije pero creo que hasta salí en el periódico, la vergüenza. Bien torcido por mariguano. Ya después llegó mi santa madre, que ni santa, pero vino a reconocer a su hijo.

Aprendí dos cosas esa mañana. Ahí supe, por 1ra vez que secar las venas de los plátanos conllevaba a una locura si uno secaba las venas del plátano y que chiquitear era un acto sexual anal. Un sayo de playas contó cómo él chiquiteó a una morra. El cuento me aterró un poco, aún era virgen yo. Sentado contra la pared absorbía la historia. Hasta que llegó mi jefa. Recuerdo que me llevaba un guardia y vi a mi madre alegre o como una dama, de las pocas que radiaba orgullo de una responsabilidad como la de ser una madre. Yo tenía vergüenza y ella pintaba una sonrisa. Se que escuchaba atentamente a la psicóloga. De las pocas veces que se comportó como madre. Me fue a recoger o reclamar como suyo. El pedo es que acabó con una plática con una psicóloga. Y yo feliz por haberla librado.