La hora de despertarnos juntos

Autor: Kirmen Uribe
Traductor: J.M. Isasi
Título original: Elkarrekin esnatzeko ordua
1ra edición: noviembre de 2016
ISBN: 978-84-322-2977-0
Editorial Planeta
Sello editorial: Seix Barral

No suelo consumir libros de golpe. Pero tenía prisa por regalar el libro, se lo había prometido a un amigo de Tijuana y durante mi estancia durante el estío este año en mi adorada Tijuana decidí leerlo a lo que da según yo, me tomó varias semanas, así que me dispuse a leerlo con una prisa ajena a mí. Por lo regular mis lecturas son a mi tiempo, de esas de holgazán, de cuando la conciencia de lectura me remuerde toda la vida y leo con enfado obligatorio como estudiante que a huevo tiene que hacer su tarea y es que por lo general suelo ser un lector que lee varios libros al mismo tiempo. No sé porqué lo hago a franca verdad. Aparte de que me causa desesperación me causa procrastinación si es que no ando construyendo palabras del inglés al español, ya que sí tengo esa maña ¿eh? Decía, leo varios libros al mismo tiempo y lo considero un mal hábito. Mas en julio de este año empecé un libro que compré en Bilbao en mi estancia en el País Vasco allá en Diciembre del 2017 porque quería leer autores vascos. Kirmen Uribe fue el que me recomendó un vendelibros de Bilbao y lo hice. Compré dos libros de él. La hora de despertarnos juntos fue el segundo que compré. Es un libro de la diáspora vasca que ocasionó Franco, ese militar español que aún causa estragos en la sociedad española hasta este mismo día, pues andan por aquellas tierras ibéricas aún luchando por justicia y memoria. Los nombres de las calles de los caudillos que apoyaron a Franco están siendo reemplazados, el aniversario de Lorca siempre es causa de lamentación y el desentierro de tanto Franco como las víctimas de Franco están al pie de la letra por doquier. El fascismo rehusa morir en España y se nota mucho, bastante. Es solo de voltear la mirada hacia Barcelona o la República que no muere en Sevilla. Franco murió, pero no su burocracia ni el miedo que dejo impregnado en la gente y las hienas que a capa y espada defienden la legacia del cruel dictador español. Como en Alemania que no quiere recordar el mal de los padres durante el nazismo, en España aún quieren reprimir la memoria a golpes.

La diáspora vasca de Kirmen Uribe tiene esa cualidad de recontar la diáspora de todos los afectados y cómo el aparato fascista y su represión afectó de hasta los más ricos hasta los más pobres. Lo central de la lectura, sin embargo, es la lucha por conservar la identidad, la identidad vasca y su lengua, sus formas de ser y cómo exportar la cultura y proyectarla al exterior para que no se borre de la memoria del mundo y su historia. Como toda buena novela, La hora de despertarnos juntos es de una familia y sus más cercanos queridos. De cómo el estado hace trizas toda una legacia y de cómo causa terror hasta en el fondo del alma.

El libro me causó mucha impresión porque durante mi estancia en Bilbao vi muchas cosas que no comprendía y ahora comprendo un poco más porqué ocurrían. El silencio que cubre esa capital vasquense es palpante. Quería lograr comprender durante mi estancia porqué era así y se lo atribuía a que la mayoría de la gente quiza estaba fuera de la ciudad. Y no, el silencio que se siente y palpita en Bilbao aún se debe mucho a lo que ya es costumbre hoy en día más lo que antes fue un acto de sobreviviencia. No hablar vasco, por ejemplo, fue un acto de soberviviencia. Una de las interrogantes que más me asaltaban en Bilbao fue justo eso, que no escuchaba euskera. Ahora comprendo un poco más. En mi arrogancia, le dije a mi amigo que el libro de Kirmen Uribe era un libro que requiere un ejercicio intelectual ponderoso pues Kirmen usa toda técnica de narrativa para apoyar lo que puede de su cultura, pintores, músicos, platillos, palabras euskeras que pintan el paisaje de Vizcaya como si este último todavía estuviere en peligro de extinción, foto copias de pinturas y otros trucos literarios como la descripción de la memoria de personas de tercera edad avanzada, como si esta última fuese a desaparecer de un día para otro. Esas ansías son más universales de lo que uno cree y creo que ahí nadie necesita mucho para comprender eso.