Parecen 300 los años que han pasado. He aquí lo que opino sobre la nación al cumplir quién sabe qué. Lo único que deseo es que al menos Felipe Calderón Hinojosa tenga las misma gracia que Porfirio Díaz algún día tuvo al dejar el país.
En lo particular, para empezar con el 1810, no estoy a gusto con el legado Español. Porque ellos no dejaron el legado del auto-odio. Los españoles nos legaron robarnos a nosotros mismos. A chingarnos al prójimo más cercano. Los españoles nos legaron ignorar a la nación, a descuartizarla como una España lo es hoy. Ellos nos dieron una religión prepotente igual a la de las naciones anteriores a las nuestras – Dioses que demandan tortura, sangre y sacrificio. Por ende existe la Malinche, el Pocho como anti-héroes; por ende existe la corrupción oficial como alternativa y mecanismo de control equivalente al facismo; por ende descuidamos el país ya que los potentados que logran llegar al poder solo saben que nos tienen que controlar la ambición y el hambre por los siglos de los siglos amén. Y por eso, creemos en un Dios que acepta dinero como un Dios antes aceptaba sangre a cambio.
Estoy agradecido, aparte de mi existencia como un producto de una nación que ignora a sus propios hijos, sí, de saber Español, pero ¿qué gracia existe en saber Español cuando lo único que brinda el idioma, aparte de saber formar unas emociones interesantes, aberración en toda su extensión? El idioma de Cervantes, un idioma que tiene gracia en unas cuantas novelas, parece ser un idioma exclusivo para aborrecer lo que el mismo idioma produce y una gran fabrica que produce un turismo obsesionado en atraer gente para satisfacer una obsesión por ver la pobreza, generación trás generación.
Y uno se pregunta, si México no se hubiere independizado, ¿hubiere sido posible seguir siendo geográficamente como lo era antes de la Independencia? Quizá México hoy sería parte de la Unión Europea. Quizá los pochos serían de Oregon. Quiza la Malinche tuviere una estatua hoy en un bulevar en Tijuana en vez de un Lincoln perdido en una rondela.
Amén de que la Independencia es de los Criollos y no de los mexicanos los cuales se confuden con lo que empieza con un Porfirio y acabo en una perfida. Los Criollos, una raza prácticamente extinta ya, para los que no saben, son el antónimo de la Malinche. Los que protestan piensan que el Criollo es un bastardo, pero no. Es el opuesto de la Malinche ya que la oposición radica en, como siempre, entre el Indio y el Ibero.
El 1810 solo trajo desgracias para México.
1910, sin embargo, vino a agudizar aún más, los que nos damos en la madre en la raya.
El pequeño destello que la vida de Vasconcelos produjo en la vida mexicana con los Azcárragas desvaneció como una gota de rocío produce vapor con el sol en un valle Rulfiano.
¿Qué trajó el 1910? El PRI, el PAN, eso trajo aparte de una aberrante verdad que nuestros hermanos latinoamericanos nos han viniendo diciendo de antaño ya: el grinog nos está chingando.
El mexicano es una idea a medias que el gringo controla desde que la revolución empezó.
¿Y es eso lo que quiere que FeCal quiere que celebremos?
Es hora de aceptar que Cuahctemoc, el Águila Caída, es quizá un mal.












Opinión vertida