Lillgammal

En Suecia están obsesionados con el comportamiento, todos están prestos a juzgar y otros detalles al primer indició de una desviación social. Quieren a toda costa que todo sea uniforme y de alguna manera la gran mayoría vive la  ilusión de que todo está uniforme o ecuánime. Me imagino que se despiertan con el equilibrio perfecto, un don peculiar a Suecia y procuran con todo el alma batallar todo defecto que ose contra esta égalité, fraternité falsa. Uno de estos comportamientos alcanza hasta a los niños quienes no escapan ni de por broma el criticismo agudo de los suecos, quienes ni considerados ni prestos a detenerse a pensar, lanzan sus agudas observaciones al primero que logre tomar en cuenta la osada apostilla cotidiana que ha ofendido las sensibilidades suecas. Todo lo anterior me viene a mente porque leí una tira cómica de un periódico local de Suecia, aunque para ser francos ya había escuchado anteriormente este fenómeno cuya manifestación siempre me ha parecido algo exótico para no decir mayores disparates. Se trata del fenómeno sueco de tildar a ciertos niños cuyo comportamiento se acerca al de uno de mayor de edad que al de un párvulo. A estos niños se les suele tildar como Lillgammal que traducido quiere decir más o menos como pequeño viejito y que con mayor frecuencia que menor adquiere un tono despectivo entre la población adulta dando efluvios a que algo anda mal.


Baby Blues

Niña Peliroja: Papá, esta es mi nueva amiga, Hilma.

Papá: Hilma, que nombre más interesante. No se llaman así muchas hoy en día.

Niña con trenzas: Ciertamente no, somos de escasa frecuencia.

Niña peliroja: Hilma vive con su abuelita.

Niña con trenzas: Dios me ampare, tienen la temperatura alta, tengo la calor elevada.

El chiste de la tira es que los niños supuestamente no deben de hablar como si fueren adultos, ya que poseer un vocabulario elevado para poder expresarse sobre temas consuetudinarios contraviene con todo aquello que los suecos tienen en mente de lo que un niño debería de ser. Aunque ésta especie de humor negro para puntualizar un “defecto” del que todos deberían de comprender no debería en verdad existir y  cuando se manifiesta es comúnmente mal visto. A los suecos se les hace una aversión anormal que un niño utilice palabras eminentes para expresarse, lo viven como atípico.

Lingüísticamente esto es un fenómeno interesante ya que lo que hace a un niño lillgammal es el repertorio del vocabulario, como la tira cómica lo demuestra, al padre (supuestamente requiere de una explicación del porqué la niña de trenzas habla así) se le hace cosa rara que una niña posea un vocabulario tan anticuado y prácticamente caduco. Aquí hemos de enfatizar que los suecos por lo general le tienen una aversión alérgica a vocablos anticuados lo que tiende a generar distanciamientos generacionales. Quizá por ende el rechazo a que un niño no hable el lenguaje común de todos los días, o en este caso, de las mayorías que dominan el discurso o la narrativa del diario devenir.

A mí se me hizo raro que la población de mi pueblo reaccionara así sobre el comportamiento de un niño. La primera vez que lo viví fue cuando una amiga de mi hija tenía un comportamiento demasiado serio para el gusto de mi ex. A ser verdad, si no es que me lo llevan a mi atención quizá nunca lo hubiese descubierto por propia cuenta. Lo triste de todo esto es que los adultos no se percatan de que al tildar así a un pequeño lo dejan fuera del conjunto poblacional y esto en una sociedad que de apariencias individualistas es más colectiva que individual, en fin.

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