El futuro incierto de las letras rusas

¿Habrá un nuevo Dostoevsky?

La literatura rusa se encuentra en crisis. Nuevos escritores no encuentran editoriales que les publiquen si es que no tienen lectores que estén dispuestos a pagar por adelantado obras ineditadas. El Hábito de la lectura disminuye y dentro del top ten ruso se encuentran sólo traducciones de romance o novelas detectivescas escritas por extranjeros.

A las entradas del Metro de Moscú se venden libros pero una detallada observación de los títulos da una clara imagen de la situación en que se encuentra la literatura rusa. La mayoría de los libros son traducciones como de Sidney Sheldon o novelas detectivescas de puestos de revistas.

Las editoriales no invierten en autores rusos. Los escritores tienen que encontrar lectores que esten dispuestos a pagar por adelantado para recibir el libro publicado por una editorial. Otros problemas son la mala distribución y el alto precio del papel.

Casas editoriales que quieran sobrevivir invierten en unos cuantos autores rusos que venden en grande como Boris Akunin y traducciones de Occidente.

Seis de diez libros de los libros más vendidos en la tienda de libros por internet Ozon son traducciones.

Los rusos con un orgulloso patrimonio literario de escritores como Dostoievski, Bulgákov, Tolstoi y Solzhenitsyn ya no leen tanto como antes. Según una encuesta comisionada por la Biblioteca Nacional Rusa atestaron más de la mitad que nunca compran libros, el 37 por ciento atestó que no leen libros para nada y sólo un 23 porciento se autodefine como lector activo. Un resultado que quizá se puede rastrear a la hoy en día lucha por los alimentos más básicos cuestión que para muchos se trata de la imposible decisión entre la barra de pan y el libro.

Fuente: Blir det någon ny Dostojevskij? av Maria Persson Löfgren. Traducción Julio César Martínez

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