Category Archives: Suecia

Valores

Al ver al nuevo vecino
tirar basura en el lugar equivocado
mi instinto es
corregirle

Al ver al nuevo vecino
andar en bicicleta
en el paso del ambulante
mi instinto es
corregirle

Al ver al nuevo vecino
llegar tarde
mi instinto es
corregirle

Quién me viese
tan europeo
escandinavo

demandando
derechos
y equis
para quién sabe quién

Los miedos del hoy por hoy

Lo malo de las temperaturas en latitud 57.65 cuando hace calor y está nublado es que siempre se siente sofocado, y más a las hora de estar a punto de acabar las labores del día. No sé, como que las ansiedades repuntan a climax inimaginable y los malditos nervios quieren  hacer trizas la poca paciencia que le queda a uno. En fin, es la semana 35 del año y quién sabe qué onda a estas horas o estos días. Es lo malo de hacerse viejo pues, si alguna maldad en ello, como que poco a poco los sueños se extinguen y con ello las metas, esta uno a la suerte del destino y si hay un poco de viento que le de alegría a la vida, jode, ya se siente uno de nuevo como parte del sistema. La flama se apaga y ni qué hacerle. Yo le hecho la culpa al pueblo, el lugar en que vivo, aquí no pasa nada, o no me deja pasar que me pase algo. Por eso el sofocamiento del calor se hace más intenso. Creo que acentuó la situación aún más porque ahora estoy compartiendo oficina con nuevos colegas a los cuales conozco poco y como los suecos no son de esos de agarrarles cura tan fácilmente, pues eso, barreras, barreras y más barreras.

Como deciamos, aquí no pasa y  puro camello, preparar las clases, robarle unas sonrisas a los estudiantes que son los que nutren la existencia con su jovialidad y joder o insistir en los mismos sueños de antes, pretender, como diría Crosthwaite con el título de novela, el gran pretender, porque a eso se resume gran parte de mi vida, ser un gran pretender que se la pasa alimentando sueños que no logran crecer de su cascarón. A qué se debe, como tanto otro misterio en mi vida, no sé, no sé porque insisto en pretender que los sueños mios se lograrán o se llevaran a cabo durante el paso de los días, las semanas, los meses, los años. Que insistencia tan inútil cuando estoy tan presto a que el viento del destino ya haga lo que quiera con vida. Me he resuelto a dejarlo todo en sus manos y eso de O captain my captain no aplica en tierra de indios.

De hecho tuve una conversación sencilla con una de las chicas de por aquí que dijo, con mucha veracidad, que uno se hace más flojo por cada año que pasa. He tenido la tentación de tomar píldoras para poder ver si logro encender la mecha de la flama aquella que me llevaba a gritarle a todo el mundo sus atrocidades. Y es que me cala un poco que no explaye mi opinión sobre los acontenceres que ocurren en el mundo hoy en día, porque está del cocoy. Hay mucho desmadre y tal parece que el mundo está por explotar. O serán las noticias, quién sabe. El caso es que uno ve las noticias y dice, jode, pobre gente, o que puto desmadre, o que poca madre. Como anoche en que la oscuridad en verdad no daba otra que para pintar el mundo más que con negro oscuro, de un color muy profundo, así como que los cuatro jinetes están en puerta.

Y se levanta uno y hay que dar gracias porque no fue así, aunque la realidad pinte otra cosa. Y es que en la escuela en que enseño hay mucho estudiante que no es sueco, clases en las que antes solo había niños que nacieron el mismo año ahora están compuestas de chicos de 15, 17 o 19. La nueva realidad, y como en Suecia creen mucho en los niños, habrá que hacerle el ojo gordo a la situación, laborar con mucha profesión y sacar adelante al individuo en cuestión para que pueda lograr estudios superiores.

Me refiero pues, a todos esos niños que la suerte del destino arroja ante la puerta de la gran nación que es Suecia. Acá se considera a niños a los jóvenes hasta la edad de 18. Y así, se ven gente del áfrica del norte, de Somalia, de Siria. Tomando clases de inglés o español como cualquier otro niño sueco lo haría, en mis clases. Y es ahí donde se ve el mundo que ocurre afuera, en el aula, de un país del primer mundo.

 

I wasn’t thinking

you know me

pruning a tree

getting rid of dead bracnhes

from a wim

the lady passed by with her poodle ahead

“va duktig du är Julio” she said

that is, in protestant speak, doing well Ese.

Thank you I said.

Am just taking dead branches away I muttered or said or bespoke whatnot.

Not the one to take praise willingly

The lady said it was good I did so because then the tree would fare better

How so I answered

because then the fresher branshes could spand freely.

Little did I know that inbetween the nugget a truth was told

She had cancer in her arm.

Hacerse el sueco en la víspera de San juan

En nuestra lengua hay un dicho muy acertado para lo que voy a recontar esta vez. Hacerse el sueco, es un dicho de origen latino:

El origen del dicho “hacerse el sueco”, que se aplica a quien se hace el distraído para no darse por entendido o aludido, está en la palabra latina soccus, que designaba una especie de pantufla que calzaban los cómicos en el antiguo teatro romano. De soccus provienen los vocablos zueco (un calzado de madera), zocato (zurdo) y zoquete (tarugo de madera corto y grueso).

Para algunos lingüistas, sin embargo, la expresión procede de los marineros suecos que atracaban en los puertos españoles y aprovechaban su desconocimiento del idioma para entender solamente lo que les interesaba.

Así pues, los suecos que están a punto de celebrar una de esas tradiciones suecas del que todo mundo aparenta entusiasmo, el tan mentado midsommarafton o víspera de San Juan. Y hasta brindan esperanzas de poder ligar, hoy, la idea es, como Sheldon suele decir en The Big Bang Theory, poder hacer coitus. Es un día de asueto y todo lo que conlleva a ello suele verse por la televisión. Harta fila para irse de minivacaciones a quién sabe dónde, comerciales de comida tradicional para estos lares y memorias infinitas de la costumbre tanto buenas como malas y el comienzo del verano se celebra a lo grande, y aquí eso significa ponerse hasta las cachas de briagos. Es uno de los días festivos más importantes en Suecia. Es un día lleno de alegría que suele compartirse con la familia y las amistades.

Antes me entusiasmaba este día, lo quería documentar y lo hice con ese romanticismo de un immigrante recien llegado, sin previa experiencia de ello, lo estudié y lo celebré algunas veces y al paso de los años y la vida, mi perspectiva ha variado. Ahora me toca verlo de desde esa realidad alterna ajena al entusiasmo, el lado oculto de midsommarafton o midsommar.

Mañana sacaré mi banderita y la pondré en el balcón porque el calendario dice que habrá que ondear la cruz nórdica sueca por eso de la celebración. No haré más. Mi familia no celebra eso, o por lo menos no lo hace conmigo y no tengo amistades con quien celebrarlo tampoco. No es queja, es una realidad que vivo desde la soledad de mi habitación. No me molesta porque sé de antemano que no soy el único en mi situación, están los inmigrantes, los viejitos y jóvenes que les ha tocado la soledad a una edad muy joven para ellos y demás secuaces como indigentes destituidos o inmigrantes ilegales en en el país. Los medios informativos no deparan en ello, ni las autoridades ni las instituciones gubernamentales, para esos pilares de la democracia, la tradición sigue en marcha y es mejor hacerse el sueco con aquellos que no tienen con quién celebrar este día lleno de entusiasmo.

Lo que me causa un poco de curiosidad es cómo pocos o poquitos de los xenófobos que existen en Suecia y alegan que los inmigrantes no se adaptan a las tradiciones suecas no invitan a celebrar este día con ellos. De hecho, el sueco no tiene por costumbre andar invitando a gente que conoce muy poco así sea que sean compañeros de trabajo de muchos años, para nada, la labor es la labor y la vida privada es la vida privada. Integrarse a Suecia es una ardua labor y sé de antemano que podría llevar décadas o por lo menos una generación antes de asimilarse completamente a ella.

Está lloviendo, como suele hacerlo durante midsommar. De hecho hace un poco de frío. Al fondo se escuchan las gaviotas que suelen venir a pasar el verano por estos lares, con sus clásicos chillidos. Durante una vuelta a la tienda me percaté de los niños inmigrantes que jugaban pelota en mi vecindad, ningún suequito que les hiciese compañía. Ni llevaban coronas de flores en la cabeza tampoco, ni andaban buscando flores silvestres para los arreglos festivos, no, jugaban pelota, quizá matando el tiempo para aguantar Ramadán.

 

Ya no hace frío

Es dos de Junio y llueve. Ha habido llovizna prácticamente todo el día. Salgo a la calle a comprar víveres. Saco mi bicicleta. Es Negra. No tengo otro tipo de transporte. Nunca he aprendido a manejar un vehículo motorizado. Nunca me ha llamado la atención. Aún así me causa pena pedalear hacia la tienda y me cuesta trabajo sacar los argumentos a favor de bicicletear. Son varios, como por ejemplo, el consuelo de que los dinamarqueses bicicletean por todos lados en Copenhagen. O aquel de que por lo menos no contamino el medio ambiente, aún así, siento el nudo de la vergüenza en mi estómago, debería, corre a contracorriente de la sensatez, saber manejar, tener un vehículo. Pero, bicicleteo a la tienda. Me puse una chamarra Fjällräven. Naranja, a prueba de estas temporadas, mojadas, con vientos y fuertes. Un impermeable nice. Pero no hacía frío. Lo digo porque a pesar de que soplaba bien y bonito el aire no se sentía penetrar las manos secas y descuartizadas de mi cuerpo. Las mismas manos que unto con aceite de oliva para hacerlas más húmedas. Es ya claro y seguro que la calor esta para quedarse, aun así sea que llueve, y está gris, mi color preferido de reciente para acá. Y con calor digo más bien tibio, ya que los huesos no se quejan aunque quien sabe si sea el trago de tequila que me chingué en la biblioteca el cual me hace olvidarme de él.

En camino a la tienda, los charcos de agua acumulaban el polen de los arboles del vecindario. Pedaleaba con cautela ya que llevaba en un cesto algunos botes de aluminio para reciclarlos y ganarme unas cuantas coronas suecas que uso como descuento al pagar la cuenta de lo que compro. Ver las calles mojadas siempre me da un poco de nostalgia. Empiezo a romantizar todo a mi alrededor. Y voy pensando en qué escribir, o escribir lo que voy pensando. Es un enfrascadero de pocas.

Eso de andar en bicicleta por doquier es muy europeo. Es nada más de ver series como X-Company. La bicicleta te da ese dejo de una vida simple, nada más lejos de ello. Y mucho más en un pueblo que valora tener un vehículo motorizado. Aquí se trata de enseñar de que tienes dinero mediante un buen vehículo que cueste lo mismo que una vivienda. Por lo tanto, yo ya me saco las canas. Se va acercando el tostón. Hago todo lo que puedo para no dejar que mi linda cabellera no se blanqueé. Así que compro víveres basados en lo que creo ayuda a contra arrestar el paso del blanqueo. Ajos, por ejemplo. Dizque eso ayuda. No sé, pero lo hago, vaya vanidad.

Las canas. Que rollo. Recuerdo sacarle las canas a la abuela Julia. Sacar canas en Suecia, me percato, es un asunto como en cualquier otro país, aunque aquí algunos demuestran mandar todo a la chingada mediante la protesta de dejar que el blanqueo siga su curso, usan las canas como bandera de abandono a la vanidad. Bien para ellos, pero no se mira bien. I pluck mine. There, I said it.

Las cosas de Mayo

Leyendo las noticias locales veo/leo que uno de los titulares de las pocas cosas que se anuncian por estos lares anuncia que a pesar del frío el precio de la electricidad es bajo. Constato que hace frío. Justo hace unas horas antes andaba yo en bicicleta haciendo ciertos menesteres consuetudinarios de un domingo que me vio más obligado a hacerlo que hacerlo de buena gana.  Y es que este 31 de Mayo, Día de las Madres por acá, el viento está a raja piel, la agua de la lluvia, juro venía medio helada y a titiritar un poco pues sí, hace un tanto de frío, no cala, pero lo hace. Mis manos lo resentían mucho al pedalear.

Aunque por igual cuando la oportunidad y Njord lo permiten algunos rayos solares logran iluminar de la nada grisácea colores fuertes y vivos. Los colores de las recién salidas hojas de su invernadero se iluminan con los rayos del astro rey. Cosa que siempre me sorprende pues la frescura es casi tangible. Frescas, muy frescas acogen la luz, el calor y los caprichos de la nubes que actúan como agentes de aduanas, controlando el paso de la iluminación.  El viento sopla, veo las ramas y las hojas de los arboles danzan al son nórdico cuando no presumen su esplendor, y el trasfondo, pues como dirían los gringos, partly cloudy with light showers o los suecos praecipitatio. Me encanta.

Salgo, pero a la misma vez me cuesta salir. Salir a la calle me resulta una batalla enorme contra miles de emociones y siempre me refugio en la oración para ahuyentar las malas vibras. Ver a la gente me da estragos, como leer lo que pasa en el periódico. Este negocio de no poder andar con otros quiza por culpa propia, y no por alguna otra razón, aunque así quisiese que fuese, da puñaladas en el estómago, el corazón y punzadas del trayectos del pasado. Ouch sayeth I. Y resulta que a veces veo a alcohólicos caminar sin pena ni gloria todos embriagados sin qué preocuparse. Lo dejan todo. Es un abandono total del cuál da un poco de envidia ver porque no todos pueden dejarse arrastrar por el vicio y dejar que todo se vaya a la chingada, es en realidad, mucho de admirarse que cierta gente aquí en Suecia hagan eso, ni pena ni gloria, se entregan a la dipsomania y ni que diga el pueblo mas que conjurar las morales que no valen ya mas que para el acusador.

E intento tener paciencia, mucha de ella, a pesar de los vientos invisibles y su fuerza a tomar en cuenta.

 

Rusia y EI

Rusia

Para que vean que Suecia no es ajena al resto del mundo. O nadie es una isla. Como quieran, el caso es que hasta yo empiezo a ponerme un poco nervioso ya si por si acaso al Gran Oso Ruso le da por lanzarse a conquistar tierras de por estos lares. Suecia busca submarinos en sus aguas en el Mar Báltico, Finlandia llama a sus reservistas para informarles de sus obligaciones ante el servicio militar por si acaso, y a los pequeños países bálticos se les acaban las uñas del nerviosismo por lo que ven en Ucraina siendo que esos paises tienen a la igual que Ucraina, poblaciones grandes de ciudadanos de extracción Rusa. Y es que Suecia cuenta con una población Rusa también, no tan grande pero la existe. Qué será ser Ruso en Suecia, piensa uno. Ser Ruso no es popular, me imagino. Y la OTAN de por medio, todos quieren pertenecer a la OTAN así sea invalidar el contrato que la OTAN firmó con Rusia sobre no posicionar fuerzas en la esfera de influencia de Rusia. Por estos días, no pasa un día en que los medios informativos nos informen en sus rotativos de que Rusia está en el aire o el mar por no decir tierra ya que es redundancia decirlo siempre y cuando que las fronteras están tan cercas de todos. En mi trabajo, el nerviosismo se hace sentir en las bromas de que la Isla de Gotland será la primera en ser invadida por el Oso Ruso el día que se le plazca, el sueco siempre le ha tenido distancia respetuosa al Ruso aunque no le tiembla la mano andar hostigando al Gran Oso mediante memes mediáticos. Llevamos varios años con el azoramiento o el acecho de la amenaza del Este y a piel de flor.

Aún así, la extrema derecha quiere echar del país a todos los extranjeros. Si hoy fuesen las elecciones generales, el partido Demócratas de Suecia  barrería aún más que en las elecciones pasadas del 2014. De hecho, nada parece hacer disminuir la popularidad del partido así pase escándalo tras escándalo y trifulcas entre sus tribus que luchan por escaños o posiciones políticas en el partido. Nada disminuye su popularidad, ni siquiera la amenaza del Gran Oso. Qué tiempos para andar con gilipolladas de extrema derecha en Suecia. ¿No sería mejor abrir las puertas a todos esos para usarlos como carne de cañón ante la necesidad de una invasión? Pero no, el sueco todavía vive fantasías de que todo marcha business as usual. Eso a pesar que no hace ni dos años atrás el comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Suecia, Sverker Göransson, declaró sin más ni menos que Suecia en caso de invasión del enemigo (Léase: Rusa), no aguantaría ni la semana (2013/3/enero).

Estado Islámico

Y los que han dejado entrar al país a pesar de la popularidad de los Demócratas de Suecia quizá me contradigan. Y es que acá la inmigración no es como en otros paises, acá primero se aceptan refugiados políticos que al pasar de los años pueden adquirir ciudadanía como cualquier otro  inmigrante. De reciente, Suecia a acogido a mucha gente que lleva por fe el Islam. No que esto en sí sea un problema pero sí un problema cuando estos últimos no logran adaptarse a su nuevo país e insisten en dejarse llevar por la propaganda que viene de esos dominios. Y por último, la propaganda de EI o Estado Islámico. No es noticia nueva que en muchos paises europeos se dé el fenómeno de jóvenes que deciden irse a combatir en las guerras de Irak y Siria. Los jóvenes se sienten obligados a combatir por los diferentes bandos que hay en esas guerras. Lo cual es sorprendente porque en primer lugar o son refugiados políticos que abandonaron la guerra para irse a un país en paz o son hijos de refugiados políticos. ¿Para qué molestarse en venir a buscar la paz si es que quieren combatir? Es simple curiosidad, no sé los mecanismos del impulso de sentirse llamado a las armas. Aunque sí sé que se trata de una campaña propagandística encargada de hacer llamar a estos jóvenes lo cual significa el gran éxito de la campaña. Alguien está haciendo su trabajo muy bien. Lo curioso es cómo es que el aparato de inteligencia sueca no se ha percatado de ello aunque Suecia no tiene un buen record, por así decirlo, de prevención social.

Y pues cada quien lo suyo, pues mientras Suecia discute quitarles el pasaporte a estos jóvenes que deciden abandonar el país para ir a combatir en esos paises en guerra, también andan pensando en brindarles ayuda para restaurar la salud de los excombatientes. Algo que no ha cuadrado muy bien en ciertos segmentos de ciertas poblaciones de las comunidades de refugiados políticos los cuales ahora tendrán que vivir en el azoro de saber que el vecino andaba matando a los suyos. Así que mientras los que deciden quedarse y disfrutar de los bonos de paz que Suecia ofrece, no es irrazonable que esos mismos grupos apoyen a la extrema derecha puesto que se alinean más a la política de estos últimos que los partidos que no se acogen a las ideas de extrema derecha. Lo hacen 10 años pues. Hace 6 años todos andaban burlándose de los burkinis, ahora todos toleran el niqab y EI destruye el pasado de la democracia.

Goteo

Llueve. Así es mayo por estos lares. La gente suele construirse fantasías y muchas, hartas expectativas sobre este mes en Suecia. Y es que los peores meses del invierno bien puede uno decir que ya quedaron atrás. Pero hoy llueve. Y está gris. El viento helado y como descubrí hace mucho, aquí no hace falta mucho para darte cuenta que lo de Suecia, es el frío, lo gélido.  Basta conque una nube malhecha cubra los rayos del sol y recordártelo. Los pocos que suelen sacarle partida al tiempo son las plantas, los arboles, el césped que reverdece bien chulo. Pocas veces logran los cerezos florear y lucir con esplendor sus bellas flores porque, como ayer, graniza o llueve. El regañadienteo no se hace esperar. La gente se exaspera, quiere sol, quiere calor. Las frases más comunes son “qué tiempo“, “el metéorologo mintió“, “ya debería de hacer sol” y mi favorita, “¿porqué pasa esto?” En lo particular, desde hace mucho que le agarré sabor al mal llamado mal-tiempo. Me gusta, y es que sé que así están todos igual de miserables como yo. El sol me hace salirme de los rieles del tren de mis pensamientos. El protestantismo en mi me hace pensar que alguien en algún lado la esté pasando bien y chingado, con buen tiempo.

Así que mientras las gotas que no se deslizan del vidrio en la ventana forman gotitas de lluvia y el viento juega con agua del cielo y el goteo constante de las azoteas me hacen compañía, la compañía de la miseria nos une a todos en este país que pocas razones tiene para reír o sonreír sin caer en la trampa de que algo anda mal con uno puesto que aquí no que dar fachada de alegría alguna. Yo feliz.

Aquí nadie hace preguntas de cómo se siente uno; como todos están miserables, se les hace una impertinencia entrometerse en la misera de los demás. La gente no hace lecturas de las caras de las personas ni tampoco andan indagando si uno o si alguien se sintió por algo visto o dicho, muy a lo contrario, si se abre el tema, habrá que discutirlo y olvidarlo a las más pronta rapidez ya que si no desembucha uno el acontecer o el incidente, las peores de las tormentas mentales lo podrán acosar a uno interminablemente sin cesar por días enteros. Aquí la gente anda con fantasmas dentro de sus cuerpos o mentes más bien dicho. Por eso no es raro que la gente prefiera quedarse en casa o abandonar todo y largarse al campo lo más lejos de la humanidad posible. No todos son así, solo hablo de los que se ven en mi entorno, lo cual es el campo en toda el sentido de la palabra. Y es que esta gente requiere de la soledad, el grisáceo, lo abrumador del diario acontecer. Y hay gente que se las ve aún más negras, el clima no deja para otra, uno preserva la nitidez mental no porque uno es más fuerte sino porque hay algo que hacer al día siguiente. Las personas que no tienen labor no logran salir del empantamiento que hunde la existencia en una laguna mental sin fondo alguno.

Así les pasa a muchos jubilados, pierden la noción del tiempo y pierden, todo, toditito lo que significa vida social si es que la vida social se le puede llamar al trabajo, donde acontecen la mayoría de los intercambios sociales, algo que rechazo categóricamente con todas las fuerzas de mi ser. Se me hace muy hipócrita que la gente solo quiera saber de uno por el trabajo y ya fuera de él nada. La vida privada y la vida laboral, por mucho que uno comparta risas y experiencias, jode, son dos mundos paralelos que nunca deben de cruzar camino. Querido lector, no quiero que vayas a pensar que lo que describo es algo tajantemente mal, muy al contrario, quiero que sepas que todo esto es aceptado y es una norma de la cual muchos no pueden deslindarse de ninguna manera y la cual debe de aceptarse estoicamente, de manera calmada y sin pensar que alguien te quiere mal, como el tiempo, es más seguro que sean más días de nubes, vientos, lluvia y abrumadores, que días soleados y alegres, y como la tortura china, te van matando a cuentagotas la realidad. Eso de sentir cada golpe de cada gota explotar en la piel de la caballera no es para todos.

Aunque esta tortura tiene sus ventajas las cuales son innumerables y remuneradas por un así decir. Después del todo hay salud, hay dinero y lo mejor, vicio para reclamarle a la vida lo injusta que es. Aunque la miseria de mayo es bastante local, es decir, la calor no siente aún por muchos otros paises, así que las alegrías del resto del mundo no se han hecho sentir aún. Eso es en Junio.

En Junio, la miseria continua en Suecia, a pesar de las promesas que uno guarda sobre las expectativas que todo el mundo en esta parte del globo tiene sobre el mes de Junio, o sea, que el verano está en puerta. El Estío lleno de esperanzas trás las brutal decepción de Mayo. El verano lleva nombre de pila: svensksommar. O sea, verano sueco. Y es que más de las veces, el verano conlleva más lluvia y cielos despejados, ambos al mismo tiempo; el sol no alcanza a calentar demasiado y si por suerte logra hacer a alguien sudar por eso del sol, pues las quejas del calentamiento global no están muy lejos de la boca de todos. Es un poco esquizofrénico, la verdad sea dicha puesto que en Mayo y Junio las lamentaciones de falta de sol son insoportables a la misma vez que asusta si es el pinta como dios manda cerca de las limitaciones del circulo equatoriano. La mera realidad de que el sol puede hacer subir las temperaturas en esta parte del terráqueo hace hasta al más sensato tener pesadillas del fin del mundo como lo conocemos.  En los labios de todos están los estudios y las noticias amarillas de que algo anda mal en el planeta, que es cierto eso de que el calentamiento global esta en marcha, etcétera. Lo otro es ver fotos de medio mundo en bikini disfrutando de las playas. Eso de mostrar la piel bronceada para todos es una cosa que alienta las envidias a diestra y siniestra puesto que como Bill Wilson de A.A, tal parece que una bronceadita es sinónimo de estatus social de altas clases. No todos tienen para presumir que han estado en un país con mucho sol, como España, por ejemplo. Así como por igual no faltan las fotos que muestran un poco de piel o  mejor dicho, que uno tiene para el ocio. El ocio, y viajes a paises soleados, eso es la marca de envidias y celos. El sueño de todo sueco común.

Junio es en realidad todavía un mes del cual todos estamos un poco miserables aunque aquí la diferencia yace en que la idea de la injusticia varia. La injusticia o lo injusto es que uno no tiene las mismas igualdades que los demás y que la aldea global goza de sol mientras acá se celebra el solsticio con cobijas en las piernas y ver caer gotitas del cielo de vez cuando, porque no que confiarse, eso si, hay mucha luz, y bastante.

 

pequeño pueblo

Mi paranoia. O serán los años. Quién sabe. Pero ya veo más de lo que antes veía. Ahora sé cuales son los policías vestidos de civil que deambulan las calles de mi pueblo en Suecia. Resaltan tanto que se me es imposible no distinguirlos. No sé porque es importante saber eso. Pero supongo que resuelve uno de tantos misterios que tienen preguntas sin respuestas. Una de esas es cómo es que es posible que la policía llegue justo a tiempo cuando ocurren situaciones fuera de la ley. Antes pensaba que había cámaras ocultas y por ende la rapidez de la contestación ante los actos criminales que requieren la fuerza de la ley. Las buscaba por doquier sin poder dar su localización. Ahora sé que hay policías que deambulan el pueblo vestidos con prendas comunes y corrientes  disimulando vidas cotidianas.

Mi situación ante los suecos ha cambiado radicalmente durante los últimos meses. 18 años calan y mi sensibilidad hispana/latina hacia otros se ha adaptado totalmente al frío y gélido rechazo del sueco. Cuando en Roma haced como los romanos. Es una vieja enseñanza que en verdad logra nuevos sentidos al paso de los años. La verdad es que no es fácil ignorar a las personas y más yo que todavía logra querer leer el comportamiento del otro, en este caso el sueco, para poder cruzar esas franjas que nos separan. Saludo como ellos saludan y como ellos dicen, basta con que nos saludemos una vez al día. Alejamiento frío y total y no hay nada como ignorar a la otra persona sin temor a dañar sensibilidades. Es por eso que los suecos aparentan que dan frialdad, pues no se ponen a pensar si uno daña sensibilidades siempre y cuando esto no se ha demostrado, y vaya que hacerse el sueco adquiere nuevos matices.  Y es que aquí no hay porqué andar regurgitando que no me saludó, que no me miró, que no me reconoció, que no me aceptó etc. Se toma por hecho que no hay que dejar que las personas logren penetrar la coraza que protege el máximo santuario de uno: el ente nuestro.

Tantas cosas que contar y mas sobre mis infiernos pero no quiero bajar a esas oquedades llenas de fantasmas, diablos, espectros y duendes de mala índole, ni para que rebuscarle siendo que estoy en mi Comala, atrapado por el pasado queriendo seguir adelante ante un futuro tan incierto que me encierra en una penumbra imposible de sacarle jugo a la vida. Me resguardo en la religión y ciertos placercillos. La verdad es que ponerse a pensar en la suerte de uno da gran tristeza enorme a la misma vez que uno se siente tan bendecido por la mano de Dios.

Este pequeño pueblo no me dará todo pero hay ciertas cualidades que aprecio porque al fin del día todo se remonta a que por lo menos hoy nadie ha sufrido daño. Mi higado no cuenta. El pobre.